CAPRICHO. By Valeria Martell.


  • 7 junio, 2016
  • Staff Evas

Valeria, tiene dos años que te veo en tus redes sociales y leo tu blog, te has convertido en mi capricho. Hoy te tengo aquí.

 

Al saber que leía mi blog, imagine a que tipo de chico me entregaría, al clásico que sabe como tocarme y excitarme, al que no necesito decirle ven y tócame así… Después de una breve charla, le pregunte: ¿Cómo te gusta hacerlo?, él respondió: duro y si me puedes arañar la espalda ufff!!! te lo agradeceré.

 

Nos desvestimos por separado, al quitarse los lentes, tenía un parecido cañón a alguien que conozco y que tenía ganas de estar… Mi sonrisa de traviesa no se hizo esperar, mi imaginación voló a mil. Muchas veces me ha sucedido que estoy con alguien pero mi imaginación desea a alguien más, así que imagino que ese alguien es el cuerpo que estoy tocando, excitando, pervirtiendo, deseando.

 

Nos besamos con un deseo que no puedo explicar, mi intimidad se humedecía muy rápido y mis piernas se abrían esperando sentir su calor dentro de mi. Seguimos besándonos, acariciando nuestros cuerpos, mis cortas uñas se deslizaban por su espalda, mientras besaba su cuello y después mordía su orejita; su piel se erizaba y eso me daba cierto placer.

 

Él, todo un experto de mi anatomía, por lo que leía en mis relatos, toco cada punto que me hace gemir y humedecerme. Llego a mis labios, lo hizo hasta probar mis fluidos. No podía quedarme atrás, hice lo propio, chupe su verga, queriendo probar su lechita, pero no vayamos tan rápido, aún quiero seguir este juego.

 

El parecido con el chico en cuestión me hizo hacerle todo. Lo besé deseando no despejar mis labios, succione su verga, la ensalive y sus bolas también, mi lengua recorrido su cuerpo hasta llegar a su boca, estando yo encima de él. El momento más excitante fue cuando cambiamos de posición, él sobre mi, bruscamente tomo de mis muñecas como si fuera su prisionera, su verga rozaba mis labios y el chupaba mis pezones. Habría querido que me penetrará duro, pero seguimos disfrutando este juego.

 

Después me volteo, beso mi espalda y mis nalgas, su verga rozaba mis nalgas, como si quisiera penetrarme, Hizo a un lado mi cabello y beso mi cuello, su respiración tan cerca de mi, me erizo la piel. Insistía en mis pensamiento que cogía con alguien más.

No se cuanto tiempo llevamos haciéndonos estas delicias, mi cuerpo sentía demasiado calor, por dentro y por fuera, cuando le puse el preservativo y lo quise disfrutar yo, cogermelo a mi ritmo, alcanzar mi orgasmo, él recostado y yo moviéndome con mucho deseo, despacio y luego rápido, no se cuantas veces me contuve de terminar, no quería hacerlo tan rápido, pero fue inevitable cuando el me abrazo y me comenzó a dar duro, los dos casi terminamos al mismo tiempo. Le quite el preservativo y seguí chupandole su verga hasta probar la ultima gota de su lechita.

 

Después de eso, vino una larga charla, hubo una gran empatía que el tiempo se paso volando. Salimos juntos del hotel y un día muy cercano nos volveremos a ver.

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