La mujer de mi amigo.


  • 10 noviembre, 2016
  • Staff Evas

Muchas veces me acuerdo de lo sucedido hace unos meses con la mujer de uno de mis mejores amigos. La cosa fue como sigue:

De chaval, (os hablo de cuando uno tenía 18- 19 años que se creía que se podía comer el mundo), un amigo y yo nos queríamos comer a todas las nenas de la universidad.

Mi amigo era bastante tímido y siempre tenía que darle un pequeño toque para que se tirase a por alguna. Teníamos ambos una amiga con la cual yo perdí todo contacto al igual que, con el tiempo me sucedió con él.

Un día paseando por la ciudad me los encontré, llevé una gran sorpresa puesto que antes ella estaba bastante gorda y tenía unas gafas de culo de vaso que no veáis, ahora era al contrario, mi amigo era el que estaba cuadrado, le faltaba pelo, y tenía un barrigón que bueno ….. el caso es que un día los invité a mi casa a cenar (para que conociesen a mi mujer), al acabar la cena salimos al jardín, mi mujer estaba empeñada en enseñarle a mi amigo el invernadero, ya que era un gran amante de las plantas y los animales. Nos quedamos la mujer de mi amigo y yo juntos en una mesa de la terraza. Ella estaba a bastante distancia de mí y se acercó, empezamos a recordar aquellos tiempos(hablo de hace unos 20 años aproximadamente), cuando nos dimos cuenta había pasado media hora y tres bolletas vacias de vino delataban que yá estabamos un poco cargados.

Tanto mi mujer como mi amigo no aparecían. La mujer de mi amigo me dijo:

– qué nos damos un baño en la piscina,

– – antes de responderle me fijé que tenía las piernas cruzadas y cuando las descruzó aprecié que no llevaba las bragas puestas, esto me puso en un pequeño aprieto puesto que si nos bañábamos ella no tenía bañador y a mí no me apetecía el ir a ponérmelo. Se bajó el vestido tan ceñido que llevaba y se quedó en “pelota picada” tenía unos pechos que daban vértigo y pese al tiempo transcurrido a la mujer de mi amigo le pasa como a los vinos “con el tiempo mejoran más”. – – Ella me dijo: venga aprovéchate ahora de lo que no has podido disfrutar en el colegio. – – – Me tiré medio vestido a la piscina. Me arrimé a ella y le puse el pijo entre las piernas ella empezó a frotarse mientras me quitaba la camiseta, me dijo venga apúrate ya que mi marido desde hace una temporada no sabe lo que tiene en casa. – – De pronto, aparecieron mi mujer y mi amigo, ella se percató y se metió debajo del agua. – – Mi mujer me dijo: ¿ donde está Carmen?, me preguntó…. no sabía que responderle y – – le dije fue al baño, ya que fue lo primero que se me ocurrió. De pronto noté que algo me mordía el pijo, era Carmen que me estaba empezando a hacer una mamada, mi mujer dijo voy a dentro a mirar a los críos, y mi amigo se sentó en la mesa de la terraza donde Carmen empezó a provocarme. – – Yo no sabía que hacer. Estaba disfrutando como un condenado y ella creo que también, parecía que el aire lo aspiraba por mi pija ya que mientras duró la mamada no salió a respirar, de pronto mi amigo dijo, voy para dentro puesto que hace un poco de frío, yó le respondí … vale yo acabo de bañarme y también voy, aunque yo tenía de todo menos frío…. agarré a Carmen y la saqué del agua justo en el momento que estaba a punto de correrme. Se levantó se abrió de piernas y me agarró con ellas cogí mi polla dura como un palo y empecé a frotársela en su concha. Comprobé que cada vez daba unas sacudidas más grandes en el agua. Me dijo salimos y me follas en el césped. – – Accedí rápidamente nos tiramos en el campo.Sin decirme nada se puso a cuatro patas, la cogí de espaldas y empecé a frotarle el nabo entre las nalgas, mientras le metía los dedos en el medio de los labios. Luego cuando estaba bien lubricada se la clavé lo más hondo que pude al momento nos corrimos los dos de golpe. Al acabar ella no parecía muy satisfecha puesto que empezó otra vez a comerme la pija, que, pronto se puso dura. Me dijo te voy a hacer una manada que verás mientras me la chupaba sin darse cuenta se puso a hacer el 69. Empecé a comerle la chocha con mi lengua la cual no encontraba fondo y de pronto me pegó un mordisco en el nabo. Comprobé que estaba a punto de correrse. Me pegó una chupada que si llega a estar en la piscina se chupa toda el agua. Me corrí como un condenado.

– – Al acabar nos fuimos para dentro, yó subí a cambiarme la camiseta mojada y mi amigo le preguntó por que tenía el pelo mojado ella respondío que se le había caído una pulsera de oro en la piscina y tuvo que meter la cabeza para buscarla. Lo que mi amigo no se percató era que Carmen tenía alérgia a los metales sobre todo al oro. –

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