Los juegos sexuales de don Fernando.


  • 14 junio, 2016
  • Staff Evas

Hacía mucho tiempo que no sentía esa extraña sensación de vacío en el estómago, las piernas me tiemblan y mis manos están sudorosas, como consecuencia de los nervios, apreté con fuerza el brazo de Mario quien se apresuró a cuestionarme.

-¿Sucede algo Sonia? ¡Te noto muy nerviosa! ¿Quieres que regresemos a casa?

–No, solo estoy un poco nerviosa, pero creo poder controlar la situación, sigamos adelante.

Mario miro el número de aquella casa, no hay duda dijo antes de tocar el timbre, yo respire profundamente para calmarme un poco, casi enseguida salió Fernando, quien me recorrió de arriba abajo sin el más mínimo pudor, yo me sentí un poco incomoda por su mirada cargada de morbo.

-¡Hola Mario, pasen les estaba esperando! ¡Hola Sonia yo soy Fernando!

–¡Hola, es un gusto conocerte!

La casa estaba hermosamente decorada, me parecía una casa demasiado grande para una sola persona, Fernando nos invitó a acomodarnos en la sala mientras él fue al bar y sirvió una ronda de copas, ellos iniciaron charlando de cosas comunes, claro Fernando seguía mirándome, como estudiándome o algo así, después de beber la tercera copa, por fin Fernando paso al asunto principal que nos tenía reunidos esa tarde ahí en su casa.

-¡Bueno, creo que este es el momento ideal de mirar lo que hay debajo de ese vestido! ¡Desnúdate Sonia, solo déjate puestas las zapatillas!

Como respuesta me puse de pie e inicie a despojarme del vestido, lentamente tratando de hacerlo con movimientos sensuales, en un par de minutos la prenda resbalo por mi cuerpo cayendo al piso, enseguida le siguió el sostén y por ultimo mis pantaletas.

Me quede inmóvil y en completo silencio, esperando algún comentario de Fernando, quien en ese momento encendió un cigarro sin dejar de mirarme, por su parte Mario parecía estar tan excitado como lo estaba yo, pude notar el bulto que creció bajo la tela de su pantalón, debido a la erección de su verga, Fernando se puso de pie y camino a mi rededor, haciendo una pausa a mis espaldas, quizá admirando mis carnosas nalgas, continuo el trayecto y cuando quedo frente de mí, soltó una bocanada de humo sobre mi desnudo cuerpo y por fin rompió el silencio.

-¡Me gusta mucho tu cuerpo Sonia! ¿Sabes que es lo que deseo de ti verdad?

–No, en realidad Mario solo me ha dicho que deseabas conocerme y tener una charla conmigo antes de tomar una decisión, espero que tú me digas lo que deseas.

-Muy bien, pero antes de continuar con la charla, quisiera que sirvas una ronda más de copas, ya sabes dónde está el bar.

Tome las copas vacías y dirigí mis pasos al pequeño bar al fondo de la sala, yo podía sentir las miradas de ambos seguir cada uno de mis movimientos, al regresar les entregue sus copas y yo me acomode en el sofá para beber la mía.

-La idea es que me acompañes este fin de semana a una reunión en casa de un amigo, tendrás que hacer algunas cosas para divertirnos, ¿estarías dispuesta a complacerme en todo cuanto te pida hacer?

–Sí.

-¿Estás completamente segura? ¡Podría pedirte hacer cosas que jamás hayas hecho antes y no me gustaría que te negaras!

–¡Sí, estoy segura de poder hacer lo que me pidas! Si gustas ahora mismo puedes pedirme hacer algo y comprobaras mi disponibilidad.

-Excelente respuesta, aguarden un momento iré por algo a la recamara.

Fernando se alejó y Mario aprovecho para decime lo siguiente.

-Tengo la verga dura y ya me duele por la erección tremenda que traigo solo de verte caminar desnuda.

–¡Yo estoy muy nerviosa, mi rajita está muy mojada y me siento demasiado excitada!

Terminamos la charla porque Fernando apareció por las escaleras, en sus manos traía un juguete sexual se trataba de un consolador de buen tamaño y un frasco de aceite de bebé.

-Veamos, ponte de pie Sonia, quiero ver que tan caliente estas, separa las piernas.

Después de separar las piernas Fernando llevo su mano a mi rajita, un par de sus dedos resbalo entrando y después los saco mojados con mis jugos vaginales.

-¡Vaya, creo que no hace falta el aceite! Estás muy mojada de la concha, creo que estas caliente y lista para ser cogida.

Ante la sorpresa de Mario y mía, Fernando empezó a despojarse de sus ropas, sin pudor alguno ni falsos prejuicios como más tarde lo diría el mismo. Cuando se despojó del bóxer, mire una hermosa verga colgando entre sus piernas, Mario no disimuló tampoco y le miro la herramienta a Fernando.

Fernando fue a donde inician las escaleras y pego el consolador en el piso, él se sentó en el segundo escalón y me extendió la mano, yo camine con las piernas temblorosas hasta llegar a su lado, me tomo de la cintura y me hizo girar para quedar de espaldas a él.

-Ahora, muéstrame lo que sabes hacer con una buena verga, ¡penétrate!

Me fui agachando lentamente hasta que mi rajita quedo justo en la punta del consolador, en ese momento Fernando agarro mis tetas con sus grandes manos y yo…me senté con fuerza, dejando entrar ese trozo de plástico, lo metí todo, empecé a subir y bajar, mientras Mario no perdía detalles estando de frente, el plástico del consolador quedo rápidamente cubierto por mis líquidos vaginales, yo no pude evitar que mis gemidos escaparan de mi garganta rompiendo el silencio de la habitación.

–Aaaaaaaaaa, diosssssssssssssss, aaaaaaaaaaaaa, ¡que rico se siente! Aaaaaaaaaaaaaaa.

Lo que escuche decir a Fernando enseguida fue la locura, mi excitación se disparó.

-¡Anda Mario, desnúdate y deja que Sonia mame tu verga! ¿No ves que esta tan caliente que desea tener todos sus huecos llenos?

Mario se apresuró a despojarse de sus ropas, y se aproximó quedando frente de mí, yo abrí la boca y deje que su verga entrara hasta el fondo, Mario estaba disfrutando al mismo tiempo que yo, hacía mucho que no lo hacíamos estando acompañados, o más bien era la segunda oportunidad que Mario tenia de hacerlo frente a otro hombre, lo sentí estremecer y enseguida su leche corrió por mi garganta inundándola, yo trague toda su leche, cuando se apartó, yo seguía metiendo y sacando el juguete sexual, aun quería tenerlo dentro de mí.

–Aaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiii, mmmmmmmmmmmm, aaaaaaaaaaaa. ¡Voy a tener un orgasmo! Aaaaaaaaaaa. Termine por sacarme la verga de plástico y de inmediato un torrente de líquidos vaginales salió disparado mojando el piso, caí de rodillas sin fuerza mientras Fernando reía de forma por demás morbosa.

-¡Jajajaja! Muy bien Mario, no cabe duda tenemos una buena puta, ahora quisiera quedarme a solas con ella, ya te avisare cuando puedes pasar por ella o mejor aún, yo la llevare de regreso.

Mario empezó a ponerse sus ropas mientras yo seguía acurrucada en el piso, después Fernando lo acompaño a la entrada y se marchó sin decirme absolutamente nada.

-¡Que sabroso coges Sonia! Ahora vas a hacer algo diferente, solo para mí.

Fernando volvió a subir las escaleras y enseguida regreso ahora con un cono anal, me lo dio al tiempo que decía.

-Mójale con tus jugos vaginales y mételo en tu culo, después, vuelves a sentarte en el consolador, quiero que tengas otro orgasmo, demuéstrame que disfrutas siendo una puta y esta misma noche cumpliré tu fantasía de serlo, ¡anda no pierdas el tiempo!

Tome el cono anal y lo metí en mi rajita, lo deje un par de minutos para que quedara bien lubricado, cuando lo extraje, mis líquidos vaginales escurrían por el cono, sin demora lo puse en mi ano y empuje con suavidad, mi esfínter se dilato amoldándose al cono, logre meterlo todo y me sentí llena, enseguida tome el consolador y lo puse en la entrada de mi raja, empuje y entro rápidamente. Inicie a moverme, esta vez el placer era doble, mi ano estaba ocupado y resultaba muy placentero sentir el cono dentro.

–Aaaaaaaaaaa, sssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyy, aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡me muero de placer! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Después de escuchar mis gemidos, Fernando se aproximó y me hizo meter su verga en mi boca, no logre meterla toda, de verdad era larga, los minutos pasaron y el momento supremo llego, sentí que todo mi cuerpo temblaba y no pude contener un nuevo torrente de líquidos vaginales, volví a sacar el consolador de mi raja y el torrente salió disparado, Fernando se apresuró a moverse para disfrutar de la escena.

-¡Eres una verdadera puta que sabe disfrutar de una buena verga! ¿Cómo te sientes?

–¡Un poco cansada! ¿Puedo sacarme el cono?

-Aun no, déjalo un poco más, trata de levantarte iremos a la sala ahí podrás descansar un poco mientras charlamos de algo importante.

Camine a la sala donde me senté, pero Fernando me dio una nueva orden la cual obedecí de inmediato.

-Sube los pies sobre el sofá y separa las piernas, quiero ver tu concha mientras charlamos.

Mi raja quedo expuesta ante su mirada, incluso podía verse la base del cono anal.

Fernando se sentó en el sillón individual y encendió un cigarro sin dejar de mirar mi rajita.

-¿Por qué te gusta que te llamen puta? ¡Cuéntame un poco!

–Es algo que sucedió hace un par de años, yo…estaba cogiendo con un hombre maduro y el, me dijo que jamás había cogido con una puta tan joven, desde ese momento siempre que alguien me llama así, me excito mucho.

-¡Curioso caso! Y dime… ¿lo has hecho ya? ¿Alguien te ha emputecido de verdad? ¿Por qué si sabes lo que es ser una verdadera puta verdad?

–No.

-¡Esa no es una respuesta clara!

–No… ¡nadie me ha emputecido de verdad!

-Pues tienes mucha suerte, porque yo lo hare antes de llevarte de regreso a casa, necesito dinero y tú lo traerás, lo ganaras con tu concha. ¿Estás de acuerdo?

–Si, iré a coger, a ser una buena puta para traerte dinero, ¡te lo prometo!

Fernando sonrió complacido ante mi actitud, mientras caminaba y se arrodillaba frente de mi rajita, llevo su mano y metió un par de sus dedos, empezó a meter y sacar, primero despacio y después aumento la velocidad, me estaba masturbando, no tarde mucho tiempo en volver a soltar un torrente más de mis líquidos vaginales.

Me acurruque en el sofá sin fuerzas, cerré los ojos y sentí que caía en un profundo abismo negro, todo me parecía un sueño, había tenido varios orgasmos y aun no me había metido su verga, lo cual ya deseaba. Tome el cono con mucha suavidad y lo extraje de mi ano. Fernando se puso de pie y tomo su teléfono, le escuche hacer una extraña llamada.

-¡Hola! ¿Cómo va lo de la reunión? ¿Será como acordamos o hay cambios? ¡Perfecto, aquí la tengo y ésta vez todos quedaran complacidos! Claro nos vemos a esa hora chao.

-Vamos Sonia apenas tenemos tempo de arreglarnos para una fiesta.

–¡Pero yo solo traje la ropa que me quite, Mario no me dijo que iríamos a alguna fiesta!

-¡Tranquila pequeña, yo me adelante y compre algo que usaras esta noche! Acompáñame amor.

Fernando me tomo de la mano y me llevo escaleras arriba, entramos a una recamara y me quede verdaderamente sorprendida, sobre la cama había una sola prenda, mire a Fernando con mirada interrogante.

-¿No te gusta?

–Si… ¡pero es solo una liga! No hay un vestido ni ropa interior.

-Así es Sonia, esa prenda es la única que necesitaras usar, anda ahí está el baño, entra báñate, después te pones la liga, mientras yo me pongo ropa limpia.

Después de bañarme fui de regreso a la recamara, Fernando ya estaba cambiado de ropa, me miro y se apresuró a ordenarme.

-Anda, hazte unas coletas a los lados y ponte la liga se hace tarde, ha y píntate los labios con rojo intenso.

Me apresure a hacer las coletas y a pintarme los labios, tome la liga y me la puse en el muslo izquierdo, por ultimo me puse mis zapatillas y espere que Fernando dijera algo.

-¡Perfecto, luces como una buena puta, anda vamos!

Me tomo de la mano y bajamos las escaleras, fuimos a la parte trasera de la casa, afortunadamente ya había obscurecido, sin embargo no dejaba de ser morboso salir desnuda a la calle, subí en la parte trasera del auto, porque así me lo ordeno, enseguida subió y puso en marcha el auto, abandonamos la casa, solo espero que el zaguán cerrara completamente, después nos perdimos en las calles de la ciudad.

-¿Estás nerviosa?

–Un poco.

-No pasa nada, solo relájate y disfruta de la velada que te espera.

Después de casi una hora llegamos a una colonia, muy alejada de la ciudad, no había gente en la calle, así que sabía que Fernando me pediría salir así como estaba y así sucedió.

-¡Puedes salir Sonia, nadie te vera!

Abandone el auto y me tome del brazo de Fernando, caminamos unos 100 metros hasta la casa al final de la calle, un hombre ya nos esperaba en la entrada.

-¡Pasen… los muchachos ya están reunidos, solo faltaban ustedes! ¡Que hermosa puta has traído esta vez!

En el interior de la casa habían por lo menos unos 12 hombres, todos de edad similar a Fernando, todos bebían copas y se quedaron mudos al verme entrar, después de las presentaciones, la variedad inicio, esa noche tendría que divertir a todos sus amigos, baile con la mayoría, algunos perdieron la timidez y me acariciaron las nalgas, otros solo bailaron.

Yo había bebido ya varias copas, sin contar las que bebí en casa de Fernando, me sentía un poco mareada y sentí ganas de orinar, por lo que pregunte a Fernando donde podía hacerlo, su respuesta me dejo muda por la sorpresa.

-¡Aquí mismo puedes hacerlo! Jorge trae la tina, Sonia desea orinar.

Jorge fue por un recipiente y lo puso sobre una mesa de madera, la cual no podía tener más de unos 20 centímetros de altura y unos 50 centímetros por lado, el mismo Jorge me ayudo a subir y sin oponerme me puse en cuclillas y orine ahí para beneplácito de todos, quienes aplaudieron llenos de júbilo mientras decían cosas morbosas. Jorge tomo el recipiente y lo llevo al baño, regreso con una toalla y me la dio para secar mi rajita.

-¡Creo que es la hora adecuada muchachos! ¿Están de acuerdo?

Todos respondieron al unísono afirmando la decisión de Fernando.

Mire como todos se despojaban de sus ropas y las arrojaban a un lado de ellos, había todo tipo de vergas, gordas, delgadas, largas y pequeñas, dos de ellos me tomaron de las piernas y la espalda y me levantaron con suma facilidad.

Me subieron a la mesa y ahí abrieron mis piernas dejándome completamente expuesta, alguien se aproximó y se tiró en el piso, para chupar mi rajita, mientras quienes me tenían agarrada de los tobillos me hicieron agarrar sus vergas una en cada mano. Otro más me dio a mamar su verga, todo me daba vueltas, estaba mareada, pero sabía que lo que estaba sucediendo era completamente real.

Los pocos momentos que mi boca quedaba libre, los aproveche para dejar salir mis gemidos, pero enseguida era silenciada por otra verga, todos fueron tomando su turno, todos me chuparon mi rajita, todos me dieron su verga en la boca y a todos se las acaricie con mis manos suaves.

–Aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡por favor! Cojanmeeeeeeeeee, aaaaaaaaaaaaa, no puedo masssssssssssss, aaaaaaaaaaaaaaa. Jamás había estado tan caliente como esa noche, por fin se apiadaron de mí y fue Fernando el primero en meterme su deliciosa verga, me levanto y me puso en cuatro patas, sin preámbulo alguno puso su verga en la entrada de mi raja y empujo con fuerza, sentí un delirante placer al ser penetrada con esa brusquedad.

–Sssiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaasiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡que delicia! Aaaaayyyyyyyyyyy, massssss. Aaaaaaaaaaaaaaaaa. Unos de sus amigos se puso frente de mí y me hizo chupar su verga, acallando mis gemidos, nuevamente se fueron turnando, todos me dejaban su leche, mi raja estaba escurriendo, pero deseaba más, no quería dejar a ninguno sin llenarme con su leche.

–Aaaaaaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiiii aaaaaaaaaaaaaaaaa, mmmmmmmmmmmmm, denme toda su leche, aaaaaaaaaaaaaaa. Repentinamente, Fernando me tomo de la cintura haciendo de lado a quien me estaba cogiendo, ahora me empino y me tomo por las piernas, sentí que me partía en dos cuando su verga entro en mi ano, no pude evitar un grito de dolor.

–Nooooooooooo… ¡esperaaaaaaaaaa! Por favorrrrrrrrrrrrrrr, aaaaaaaaaaa. Me muerooooooooo, aaaaaaaaaaaaaaaa. Fernando se quedó quieto sin moverse, pero sin sacar su verga de mi ano, me tenía bien ensartada y con sus manos no me dejaba mover, alguien se aproximó y me dio unos lengüetazos en el clítoris, poco a poco el dolor paso y llego el placer, Fernando empezó a bombear lentamente, mientras yo gemía sin parar.

–Aaaaaaaaa, yaaaaaaaaa, aaaaaaaaaaa, ¡por dios no puedo más! Aaaaaaaaaaaaa, yaaaaaaaaa. Aaaaaaaaaaaaa. Un nuevo orgasmo escapo de mi raja, mojando el rostro de quien chupaba mi clítoris, de inmediato se puso de pie y sucedió lo que ya veía venir, puso su verga en mi raja y la metió con fuerza, ahora me tenían ensartada por ambos lados, ellos me apretaban con fuerza haciendo más profunda la penetración.

–Noooooooooooo, yaaaaaaaaaaaaa, no puedo más. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Era la primer vez que yo suplicaba dejaran de cogerme, estaba adolorida, sobre todo del ano, pero ellos parecían no terminar, siguieron bombeando y por fin un buen rato después, los sentí ponerse tensos al mismo tiempo, y explotaron inundándome con su leche.

–Aaaaaaaaaaaaaaaaaa, dios… aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡por favor! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Por fin Fernando saco su verga de mi ano y sentí alivio, después lo hizo quien me cogía por la raja, caí sin fuerzas sobre del piso, mientras ellos reían y se apresuraban a servirse una ronda más de copas.

El tiempo había pasado rápidamente, casi amanecía cuando Fernando me tomo en sus brazos y abandonamos la casa de su amigo, me dejo en el asiento trasero del auto y me quede profundamente dormida, desperté al llegar a su casa, aún seguía sin fuerzas y adolorida, me llevo a una recamara donde me cobijo y me dijo lo siguiente.

-¡Descansa pequeña! Recuerda que iremos más tarde a donde tendrás que convertirte en una verdadera puta.

Me quede profundamente dormida, cuando desperté casi eran las dos de la tarde, fui a bañarme, el agua caliente me hizo sentirme más relajada, la leche de tantas vergas me dejo sin fuerza, aun tenia leche endurecida en mis piernas, fui de regreso a la recamara donde Fernando ya me esperaba con un vestido demasiado sugestivo.

-Aquí tienes Sonia, este será tu vestido de iniciación como puta, ¿te gusta?

–Sí.

Vamos, póntelo, ha y aquí tienes estas zapatillas, espero te queden, Mario me dijo de que numero calzas y también ahí está lo que llevaras debajo. Por cierto, ¿Cómo te sientes después de haber recibido tantas vergas?

–Ya me siento mejor, solo me duele un poco el ano.

-Muy bien, ahora comeremos algo ligero antes de ir a tu zona de trabajo.

Después de comer, fuimos al auto, yo me sentía extraña vestida como puta, el vestido de color rojo, apenas me cubría la diminuta tanga, y esas zapatillas de tacón de plataforma, no había duda era una verdadera puta con esa ropa, y como complemento, pinte mis labios con labial rojo intenso, rápidamente abandonamos la ciudad, incluso pasamos muy cerca del edificio donde vivo, una hora después llegamos al lugar donde seria emputecida, un parador de camioneros en la autopista a Veracruz.

-Aquí es Sonia, baja y a trabajar, que necesito dinero, vendré justo a las 10 de la noche por ti, a menos que estés ocupada te esperare, de lo contrario te dejare y tendrás que pasar toda la noche cogiendo, ¿entendiste?

–Sí.

-Vamos amover el culo.

Baje del auto y me quede ahí, sin saber qué hacer ni tampoco sabía cuánto cobrar, había varios vendedores ambulantes quienes me miraban con morbo, pero siempre respetándome, camine hacia la entrada fue lo primero que se me ocurrió hacer, mire mi reloj, apenas eran las tres y media de la tarde, sentía morir de vergüenza cuando pasaban autos y sus ocupantes me miraban sin duda diciendo ahí está una puta, después de una media hora llego mi primer cliente, un pesado camión se orilló y asomo la cara un hombre de mediana edad, me llamo y yo subí con dificultad al pesado camión, sin duda varios de los vendedores ambulantes vieron lo que llevaba debajo.

-¡Hola! ¿Cuánto estas cobrando?

–$300.00 media hora y con condón.

-Te doy $400.00 si me dejas hacerlo sin condón, estoy limpio, soy casado, y supongo que tú tampoco estas enferma.

–¡De acuerdo, que sean $400.00!

Entre al camión y me pase al camarote, reí en silencio, le cobre la primera cifra que se me ocurrió y además no llevaba condones, solo lo dije por mero formulismo.

Me tire en la vieja colchoneta del camarote, me quite la tanga y me remangue el vestido a la cintura, abrí las piernas y el hombre me metió su verga, extrañamente estaba comportándome como una verdadera puta, al abrir las piernas, como si lo hiciera desde hace tiempo, el joven me inundo con su leche, la sentí correr como lava por mi rajita.

Al terminar, lo mire quedar satisfecho, me dio mi dinero y me arregle la ropa, cuando me disponía a bajar del camión me dijo lo siguiente.

-Yo paso cada mes por esta carretera, espero volver a encontrarte, supongo que aquí trabajas a diario.

–Si… ¡aquí es donde trabajo! Estaré esperándote.

Baje del camión y regrese a mi lugar, las horas pasaron rápidamente, en total esa noche logre un total de 7 clientes, todos me cogieron sin condón y así reuní $2800.00, una excelente suma para ser mi primera vez, justo a las 10 llego Fernando, me apresure a subir al auto y extrañamente, antes que me preguntara algo le entregue el dinero y le dije lo siguiente.

–¡Aquí tienes mi amor! Es lo que reuní. Espero que estés satisfecho con tu puta. ¿Volverás a traerme verdad?

-¡Ya veremos Sonia, ahora voy a llevarte a tu casa! Pero antes iremos por tu ropa y a que me des una buena mamada, ¿de acuerdo?

–Si mi amor, lo que tu mandes.

El trayecto fue en completo silencio, Fernando no había contado el dinero, solo lo tomo y lo puso en la guantera, al llegar a su casa ya no sentía el pudor de la tarde anterior, baje sin importarme que aún había gente por la calle, dejo el auto estacionado fuera de la casa, al entrar se apresuró a desnudarse, yo estaba por hacer lo mismo, pero no lo permitió.

-Así estas bien, solo quiero que mames mi verga y me saques la leche.

Chupe con verdadero deleite esa formidable verga, hasta sacarle la última gota de leche, por ultimo me permitió bañarme pero antes de hacerlo me dijo lo siguiente.

-Cuando termines de bañarte, te pones la misma ropa.

–¿Me llevaras a otro lugar?

-No, iremos a tu casa, pero quiero que Mario te vea convertida en una verdadera puta, de hoy en adelante solo vestirás de esa forma como una puta, ¿estás de acuerdo?

–Sí.

-¡Esa no es una respuesta!

–Si, de hoy en adelante solo vestiré como una puta, porque quiero que me sigas llevando a esos lugares, deseo ser tu puta todo el tiempo.

Al llegar al edificio, comprendí que no podía negarme a entrar así, sin importar que algún vecino me viera, tome mi ropa y mi bolso, estaba por bajar cuando Fernando me tomo del brazo.

-¡Espera Sonia! Eres una buena esposa, estoy satisfecho con tu comportamiento, ¡toma entrega a Mario el dinero que ganaste, el sabrá que hacer! ¿Tu estas satisfecha?

–Si, completamente satisfecha y te lo agradezco.

Baje del auto y camine por la calle, aun habían algunas personas caminando por el lugar, sin embargo nadie del edificio me vio como la puta que soy, al entrar al departamento, Mario me miro y sonrió satisfecho al tiempo que empezó a cuestionarme.

-¿Lo hiciste? ¿Fuiste a hacerla de puta?

–Si… ¡aquí tienes lo que gane en unas cuantas horas! ¿Estas contento?

¡Claro! Pero ahora cuéntame todos los detalles por favor.

Mario se despojó de sus ropas y mientras me cogía, yo le conté cada detalle delo acontecido, ahora justo cuando estoy terminando este relato, estoy esperando que Mario lo autorice para ir a ese paradero donde me convierto en una buena puta.

–P-D. Al día siguiente Mario me llevo al médico, donde me revisaron para cerciorarnos que no hubiera adquirido alguna enfermedad venérea y todo salió bien, espero seguir contando con la misma suerte y envío un afectuoso saludo a los camioneros que trabajan largas horas.

Los juegos sexuales de don Fernando:

Hacía mucho tiempo que no sentía esa extraña sensación de vacío en el estómago, las piernas me tiemblan y mis manos están sudorosas, como consecuencia de los nervios, apreté con fuerza el brazo de Mario quien se apresuró a cuestionarme.

-¿Sucede algo Sonia? ¡Te noto muy nerviosa! ¿Quieres que regresemos a casa?

–No, solo estoy un poco nerviosa, pero creo poder controlar la situación, sigamos adelante.

Mario miro el número de aquella casa, no hay duda dijo antes de tocar el timbre, yo respire profundamente para calmarme un poco, casi enseguida salió Fernando, quien me recorrió de arriba abajo sin el más mínimo pudor, yo me sentí un poco incomoda por su mirada cargada de morbo.

-¡Hola Mario, pasen les estaba esperando! ¡Hola Sonia yo soy Fernando!

–¡Hola, es un gusto conocerte!

La casa estaba hermosamente decorada, me parecía una casa demasiado grande para una sola persona, Fernando nos invitó a acomodarnos en la sala mientras él fue al bar y sirvió una ronda de copas, ellos iniciaron charlando de cosas comunes, claro Fernando seguía mirándome, como estudiándome o algo así, después de beber la tercera copa, por fin Fernando paso al asunto principal que nos tenía reunidos esa tarde ahí en su casa.

-¡Bueno, creo que este es el momento ideal de mirar lo que hay debajo de ese vestido! ¡Desnúdate Sonia, solo déjate puestas las zapatillas!

Como respuesta me puse de pie e inicie a despojarme del vestido, lentamente tratando de hacerlo con movimientos sensuales, en un par de minutos la prenda resbalo por mi cuerpo cayendo al piso, enseguida le siguió el sostén y por ultimo mis pantaletas.

Me quede inmóvil y en completo silencio, esperando algún comentario de Fernando, quien en ese momento encendió un cigarro sin dejar de mirarme, por su parte Mario parecía estar tan excitado como lo estaba yo, pude notar el bulto que creció bajo la tela de su pantalón, debido a la erección de su verga, Fernando se puso de pie y camino a mi rededor, haciendo una pausa a mis espaldas, quizá admirando mis carnosas nalgas, continuo el trayecto y cuando quedo frente de mí, soltó una bocanada de humo sobre mi desnudo cuerpo y por fin rompió el silencio.

-¡Me gusta mucho tu cuerpo Sonia! ¿Sabes que es lo que deseo de ti verdad?

–No, en realidad Mario solo me ha dicho que deseabas conocerme y tener una charla conmigo antes de tomar una decisión, espero que tú me digas lo que deseas.

-Muy bien, pero antes de continuar con la charla, quisiera que sirvas una ronda más de copas, ya sabes dónde está el bar.

Tome las copas vacías y dirigí mis pasos al pequeño bar al fondo de la sala, yo podía sentir las miradas de ambos seguir cada uno de mis movimientos, al regresar les entregue sus copas y yo me acomode en el sofá para beber la mía.

-La idea es que me acompañes este fin de semana a una reunión en casa de un amigo, tendrás que hacer algunas cosas para divertirnos, ¿estarías dispuesta a complacerme en todo cuanto te pida hacer?

–Sí.

-¿Estás completamente segura? ¡Podría pedirte hacer cosas que jamás hayas hecho antes y no me gustaría que te negaras!

–¡Sí, estoy segura de poder hacer lo que me pidas! Si gustas ahora mismo puedes pedirme hacer algo y comprobaras mi disponibilidad.

-Excelente respuesta, aguarden un momento iré por algo a la recamara.

Fernando se alejó y Mario aprovecho para decime lo siguiente.

-Tengo la verga dura y ya me duele por la erección tremenda que traigo solo de verte caminar desnuda.

–¡Yo estoy muy nerviosa, mi rajita está muy mojada y me siento demasiado excitada!

Terminamos la charla porque Fernando apareció por las escaleras, en sus manos traía un juguete sexual se trataba de un consolador de buen tamaño y un frasco de aceite de bebé.

-Veamos, ponte de pie Sonia, quiero ver que tan caliente estas, separa las piernas.

Después de separar las piernas Fernando llevo su mano a mi rajita, un par de sus dedos resbalo entrando y después los saco mojados con mis jugos vaginales.

-¡Vaya, creo que no hace falta el aceite! Estás muy mojada de la concha, creo que estas caliente y lista para ser cogida.

Ante la sorpresa de Mario y mía, Fernando empezó a despojarse de sus ropas, sin pudor alguno ni falsos prejuicios como más tarde lo diría el mismo. Cuando se despojó del bóxer, mire una hermosa verga colgando entre sus piernas, Mario no disimuló tampoco y le miro la herramienta a Fernando.

Fernando fue a donde inician las escaleras y pego el consolador en el piso, él se sentó en el segundo escalón y me extendió la mano, yo camine con las piernas temblorosas hasta llegar a su lado, me tomo de la cintura y me hizo girar para quedar de espaldas a él.

-Ahora, muéstrame lo que sabes hacer con una buena verga, ¡penétrate!

Me fui agachando lentamente hasta que mi rajita quedo justo en la punta del consolador, en ese momento Fernando agarro mis tetas con sus grandes manos y yo…me senté con fuerza, dejando entrar ese trozo de plástico, lo metí todo, empecé a subir y bajar, mientras Mario no perdía detalles estando de frente, el plástico del consolador quedo rápidamente cubierto por mis líquidos vaginales, yo no pude evitar que mis gemidos escaparan de mi garganta rompiendo el silencio de la habitación.

–Aaaaaaaaaa, diosssssssssssssss, aaaaaaaaaaaaa, ¡que rico se siente! Aaaaaaaaaaaaaaa.

Lo que escuche decir a Fernando enseguida fue la locura, mi excitación se disparó.

-¡Anda Mario, desnúdate y deja que Sonia mame tu verga! ¿No ves que esta tan caliente que desea tener todos sus huecos llenos?

Mario se apresuró a despojarse de sus ropas, y se aproximó quedando frente de mí, yo abrí la boca y deje que su verga entrara hasta el fondo, Mario estaba disfrutando al mismo tiempo que yo, hacía mucho que no lo hacíamos estando acompañados, o más bien era la segunda oportunidad que Mario tenia de hacerlo frente a otro hombre, lo sentí estremecer y enseguida su leche corrió por mi garganta inundándola, yo trague toda su leche, cuando se apartó, yo seguía metiendo y sacando el juguete sexual, aun quería tenerlo dentro de mí.

–Aaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiii, mmmmmmmmmmmm, aaaaaaaaaaaa. ¡Voy a tener un orgasmo! Aaaaaaaaaaa. Termine por sacarme la verga de plástico y de inmediato un torrente de líquidos vaginales salió disparado mojando el piso, caí de rodillas sin fuerza mientras Fernando reía de forma por demás morbosa.

-¡Jajajaja! Muy bien Mario, no cabe duda tenemos una buena puta, ahora quisiera quedarme a solas con ella, ya te avisare cuando puedes pasar por ella o mejor aún, yo la llevare de regreso.

Mario empezó a ponerse sus ropas mientras yo seguía acurrucada en el piso, después Fernando lo acompaño a la entrada y se marchó sin decirme absolutamente nada.

-¡Que sabroso coges Sonia! Ahora vas a hacer algo diferente, solo para mí.

Fernando volvió a subir las escaleras y enseguida regreso ahora con un cono anal, me lo dio al tiempo que decía.

-Mójale con tus jugos vaginales y mételo en tu culo, después, vuelves a sentarte en el consolador, quiero que tengas otro orgasmo, demuéstrame que disfrutas siendo una puta y esta misma noche cumpliré tu fantasía de serlo, ¡anda no pierdas el tiempo!

Tome el cono anal y lo metí en mi rajita, lo deje un par de minutos para que quedara bien lubricado, cuando lo extraje, mis líquidos vaginales escurrían por el cono, sin demora lo puse en mi ano y empuje con suavidad, mi esfínter se dilato amoldándose al cono, logre meterlo todo y me sentí llena, enseguida tome el consolador y lo puse en la entrada de mi raja, empuje y entro rápidamente. Inicie a moverme, esta vez el placer era doble, mi ano estaba ocupado y resultaba muy placentero sentir el cono dentro.

–Aaaaaaaaaaa, sssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyy, aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡me muero de placer! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Después de escuchar mis gemidos, Fernando se aproximó y me hizo meter su verga en mi boca, no logre meterla toda, de verdad era larga, los minutos pasaron y el momento supremo llego, sentí que todo mi cuerpo temblaba y no pude contener un nuevo torrente de líquidos vaginales, volví a sacar el consolador de mi raja y el torrente salió disparado, Fernando se apresuró a moverse para disfrutar de la escena.

-¡Eres una verdadera puta que sabe disfrutar de una buena verga! ¿Cómo te sientes?

–¡Un poco cansada! ¿Puedo sacarme el cono?

-Aun no, déjalo un poco más, trata de levantarte iremos a la sala ahí podrás descansar un poco mientras charlamos de algo importante.

Camine a la sala donde me senté, pero Fernando me dio una nueva orden la cual obedecí de inmediato.

-Sube los pies sobre el sofá y separa las piernas, quiero ver tu concha mientras charlamos.

Mi raja quedo expuesta ante su mirada, incluso podía verse la base del cono anal.

Fernando se sentó en el sillón individual y encendió un cigarro sin dejar de mirar mi rajita.

-¿Por qué te gusta que te llamen puta? ¡Cuéntame un poco!

–Es algo que sucedió hace un par de años, yo…estaba cogiendo con un hombre maduro y el, me dijo que jamás había cogido con una puta tan joven, desde ese momento siempre que alguien me llama así, me excito mucho.

-¡Curioso caso! Y dime… ¿lo has hecho ya? ¿Alguien te ha emputecido de verdad? ¿Por qué si sabes lo que es ser una verdadera puta verdad?

–No.

-¡Esa no es una respuesta clara!

–No… ¡nadie me ha emputecido de verdad!

-Pues tienes mucha suerte, porque yo lo hare antes de llevarte de regreso a casa, necesito dinero y tú lo traerás, lo ganaras con tu concha. ¿Estás de acuerdo?

–Si, iré a coger, a ser una buena puta para traerte dinero, ¡te lo prometo!

Fernando sonrió complacido ante mi actitud, mientras caminaba y se arrodillaba frente de mi rajita, llevo su mano y metió un par de sus dedos, empezó a meter y sacar, primero despacio y después aumento la velocidad, me estaba masturbando, no tarde mucho tiempo en volver a soltar un torrente más de mis líquidos vaginales.

Me acurruque en el sofá sin fuerzas, cerré los ojos y sentí que caía en un profundo abismo negro, todo me parecía un sueño, había tenido varios orgasmos y aun no me había metido su verga, lo cual ya deseaba. Tome el cono con mucha suavidad y lo extraje de mi ano. Fernando se puso de pie y tomo su teléfono, le escuche hacer una extraña llamada.

-¡Hola! ¿Cómo va lo de la reunión? ¿Será como acordamos o hay cambios? ¡Perfecto, aquí la tengo y ésta vez todos quedaran complacidos! Claro nos vemos a esa hora chao.

-Vamos Sonia apenas tenemos tempo de arreglarnos para una fiesta.

–¡Pero yo solo traje la ropa que me quite, Mario no me dijo que iríamos a alguna fiesta!

-¡Tranquila pequeña, yo me adelante y compre algo que usaras esta noche! Acompáñame amor.

Fernando me tomo de la mano y me llevo escaleras arriba, entramos a una recamara y me quede verdaderamente sorprendida, sobre la cama había una sola prenda, mire a Fernando con mirada interrogante.

-¿No te gusta?

–Si… ¡pero es solo una liga! No hay un vestido ni ropa interior.

-Así es Sonia, esa prenda es la única que necesitaras usar, anda ahí está el baño, entra báñate, después te pones la liga, mientras yo me pongo ropa limpia.

Después de bañarme fui de regreso a la recamara, Fernando ya estaba cambiado de ropa, me miro y se apresuró a ordenarme.

-Anda, hazte unas coletas a los lados y ponte la liga se hace tarde, ha y píntate los labios con rojo intenso.

Me apresure a hacer las coletas y a pintarme los labios, tome la liga y me la puse en el muslo izquierdo, por ultimo me puse mis zapatillas y espere que Fernando dijera algo.

-¡Perfecto, luces como una buena puta, anda vamos!

Me tomo de la mano y bajamos las escaleras, fuimos a la parte trasera de la casa, afortunadamente ya había obscurecido, sin embargo no dejaba de ser morboso salir desnuda a la calle, subí en la parte trasera del auto, porque así me lo ordeno, enseguida subió y puso en marcha el auto, abandonamos la casa, solo espero que el zaguán cerrara completamente, después nos perdimos en las calles de la ciudad.

-¿Estás nerviosa?

–Un poco.

-No pasa nada, solo relájate y disfruta de la velada que te espera.

Después de casi una hora llegamos a una colonia, muy alejada de la ciudad, no había gente en la calle, así que sabía que Fernando me pediría salir así como estaba y así sucedió.

-¡Puedes salir Sonia, nadie te vera!

Abandone el auto y me tome del brazo de Fernando, caminamos unos 100 metros hasta la casa al final de la calle, un hombre ya nos esperaba en la entrada.

-¡Pasen… los muchachos ya están reunidos, solo faltaban ustedes! ¡Que hermosa puta has traído esta vez!

En el interior de la casa habían por lo menos unos 12 hombres, todos de edad similar a Fernando, todos bebían copas y se quedaron mudos al verme entrar, después de las presentaciones, la variedad inicio, esa noche tendría que divertir a todos sus amigos, baile con la mayoría, algunos perdieron la timidez y me acariciaron las nalgas, otros solo bailaron.

Yo había bebido ya varias copas, sin contar las que bebí en casa de Fernando, me sentía un poco mareada y sentí ganas de orinar, por lo que pregunte a Fernando donde podía hacerlo, su respuesta me dejo muda por la sorpresa.

-¡Aquí mismo puedes hacerlo! Jorge trae la tina, Sonia desea orinar.

Jorge fue por un recipiente y lo puso sobre una mesa de madera, la cual no podía tener más de unos 20 centímetros de altura y unos 50 centímetros por lado, el mismo Jorge me ayudo a subir y sin oponerme me puse en cuclillas y orine ahí para beneplácito de todos, quienes aplaudieron llenos de júbilo mientras decían cosas morbosas. Jorge tomo el recipiente y lo llevo al baño, regreso con una toalla y me la dio para secar mi rajita.

-¡Creo que es la hora adecuada muchachos! ¿Están de acuerdo?

Todos respondieron al unísono afirmando la decisión de Fernando.

Mire como todos se despojaban de sus ropas y las arrojaban a un lado de ellos, había todo tipo de vergas, gordas, delgadas, largas y pequeñas, dos de ellos me tomaron de las piernas y la espalda y me levantaron con suma facilidad.

Me subieron a la mesa y ahí abrieron mis piernas dejándome completamente expuesta, alguien se aproximó y se tiró en el piso, para chupar mi rajita, mientras quienes me tenían agarrada de los tobillos me hicieron agarrar sus vergas una en cada mano. Otro más me dio a mamar su verga, todo me daba vueltas, estaba mareada, pero sabía que lo que estaba sucediendo era completamente real.

Los pocos momentos que mi boca quedaba libre, los aproveche para dejar salir mis gemidos, pero enseguida era silenciada por otra verga, todos fueron tomando su turno, todos me chuparon mi rajita, todos me dieron su verga en la boca y a todos se las acaricie con mis manos suaves.

–Aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡por favor! Cojanmeeeeeeeeee, aaaaaaaaaaaaa, no puedo masssssssssssss, aaaaaaaaaaaaaaa. Jamás había estado tan caliente como esa noche, por fin se apiadaron de mí y fue Fernando el primero en meterme su deliciosa verga, me levanto y me puso en cuatro patas, sin preámbulo alguno puso su verga en la entrada de mi raja y empujo con fuerza, sentí un delirante placer al ser penetrada con esa brusquedad.

–Sssiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaasiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡que delicia! Aaaaayyyyyyyyyyy, massssss. Aaaaaaaaaaaaaaaaa. Unos de sus amigos se puso frente de mí y me hizo chupar su verga, acallando mis gemidos, nuevamente se fueron turnando, todos me dejaban su leche, mi raja estaba escurriendo, pero deseaba más, no quería dejar a ninguno sin llenarme con su leche.

–Aaaaaaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiiii aaaaaaaaaaaaaaaaa, mmmmmmmmmmmmm, denme toda su leche, aaaaaaaaaaaaaaa. Repentinamente, Fernando me tomo de la cintura haciendo de lado a quien me estaba cogiendo, ahora me empino y me tomo por las piernas, sentí que me partía en dos cuando su verga entro en mi ano, no pude evitar un grito de dolor.

–Nooooooooooo… ¡esperaaaaaaaaaa! Por favorrrrrrrrrrrrrrr, aaaaaaaaaaa. Me muerooooooooo, aaaaaaaaaaaaaaaa. Fernando se quedó quieto sin moverse, pero sin sacar su verga de mi ano, me tenía bien ensartada y con sus manos no me dejaba mover, alguien se aproximó y me dio unos lengüetazos en el clítoris, poco a poco el dolor paso y llego el placer, Fernando empezó a bombear lentamente, mientras yo gemía sin parar.

–Aaaaaaaaa, yaaaaaaaaa, aaaaaaaaaaa, ¡por dios no puedo más! Aaaaaaaaaaaaa, yaaaaaaaaa. Aaaaaaaaaaaaa. Un nuevo orgasmo escapo de mi raja, mojando el rostro de quien chupaba mi clítoris, de inmediato se puso de pie y sucedió lo que ya veía venir, puso su verga en mi raja y la metió con fuerza, ahora me tenían ensartada por ambos lados, ellos me apretaban con fuerza haciendo más profunda la penetración.

–Noooooooooooo, yaaaaaaaaaaaaa, no puedo más. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Era la primer vez que yo suplicaba dejaran de cogerme, estaba adolorida, sobre todo del ano, pero ellos parecían no terminar, siguieron bombeando y por fin un buen rato después, los sentí ponerse tensos al mismo tiempo, y explotaron inundándome con su leche.

–Aaaaaaaaaaaaaaaaaa, dios… aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡por favor! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Por fin Fernando saco su verga de mi ano y sentí alivio, después lo hizo quien me cogía por la raja, caí sin fuerzas sobre del piso, mientras ellos reían y se apresuraban a servirse una ronda más de copas.

El tiempo había pasado rápidamente, casi amanecía cuando Fernando me tomo en sus brazos y abandonamos la casa de su amigo, me dejo en el asiento trasero del auto y me quede profundamente dormida, desperté al llegar a su casa, aún seguía sin fuerzas y adolorida, me llevo a una recamara donde me cobijo y me dijo lo siguiente.

-¡Descansa pequeña! Recuerda que iremos más tarde a donde tendrás que convertirte en una verdadera puta.

Me quede profundamente dormida, cuando desperté casi eran las dos de la tarde, fui a bañarme, el agua caliente me hizo sentirme más relajada, la leche de tantas vergas me dejo sin fuerza, aun tenia leche endurecida en mis piernas, fui de regreso a la recamara donde Fernando ya me esperaba con un vestido demasiado sugestivo.

-Aquí tienes Sonia, este será tu vestido de iniciación como puta, ¿te gusta?

–Sí.

Vamos, póntelo, ha y aquí tienes estas zapatillas, espero te queden, Mario me dijo de que numero calzas y también ahí está lo que llevaras debajo. Por cierto, ¿Cómo te sientes después de haber recibido tantas vergas?

–Ya me siento mejor, solo me duele un poco el ano.

-Muy bien, ahora comeremos algo ligero antes de ir a tu zona de trabajo.

Después de comer, fuimos al auto, yo me sentía extraña vestida como puta, el vestido de color rojo, apenas me cubría la diminuta tanga, y esas zapatillas de tacón de plataforma, no había duda era una verdadera puta con esa ropa, y como complemento, pinte mis labios con labial rojo intenso, rápidamente abandonamos la ciudad, incluso pasamos muy cerca del edificio donde vivo, una hora después llegamos al lugar donde seria emputecida, un parador de camioneros en la autopista a Veracruz.

-Aquí es Sonia, baja y a trabajar, que necesito dinero, vendré justo a las 10 de la noche por ti, a menos que estés ocupada te esperare, de lo contrario te dejare y tendrás que pasar toda la noche cogiendo, ¿entendiste?

–Sí.

-Vamos amover el culo.

Baje del auto y me quede ahí, sin saber qué hacer ni tampoco sabía cuánto cobrar, había varios vendedores ambulantes quienes me miraban con morbo, pero siempre respetándome, camine hacia la entrada fue lo primero que se me ocurrió hacer, mire mi reloj, apenas eran las tres y media de la tarde, sentía morir de vergüenza cuando pasaban autos y sus ocupantes me miraban sin duda diciendo ahí está una puta, después de una media hora llego mi primer cliente, un pesado camión se orilló y asomo la cara un hombre de mediana edad, me llamo y yo subí con dificultad al pesado camión, sin duda varios de los vendedores ambulantes vieron lo que llevaba debajo.

-¡Hola! ¿Cuánto estas cobrando?

–$300.00 media hora y con condón.

-Te doy $400.00 si me dejas hacerlo sin condón, estoy limpio, soy casado, y supongo que tú tampoco estas enferma.

–¡De acuerdo, que sean $400.00!

Entre al camión y me pase al camarote, reí en silencio, le cobre la primera cifra que se me ocurrió y además no llevaba condones, solo lo dije por mero formulismo.

Me tire en la vieja colchoneta del camarote, me quite la tanga y me remangue el vestido a la cintura, abrí las piernas y el hombre me metió su verga, extrañamente estaba comportándome como una verdadera puta, al abrir las piernas, como si lo hiciera desde hace tiempo, el joven me inundo con su leche, la sentí correr como lava por mi rajita.

Al terminar, lo mire quedar satisfecho, me dio mi dinero y me arregle la ropa, cuando me disponía a bajar del camión me dijo lo siguiente.

-Yo paso cada mes por esta carretera, espero volver a encontrarte, supongo que aquí trabajas a diario.

–Si… ¡aquí es donde trabajo! Estaré esperándote.

Baje del camión y regrese a mi lugar, las horas pasaron rápidamente, en total esa noche logre un total de 7 clientes, todos me cogieron sin condón y así reuní $2800.00, una excelente suma para ser mi primera vez, justo a las 10 llego Fernando, me apresure a subir al auto y extrañamente, antes que me preguntara algo le entregue el dinero y le dije lo siguiente.

–¡Aquí tienes mi amor! Es lo que reuní. Espero que estés satisfecho con tu puta. ¿Volverás a traerme verdad?

-¡Ya veremos Sonia, ahora voy a llevarte a tu casa! Pero antes iremos por tu ropa y a que me des una buena mamada, ¿de acuerdo?

–Si mi amor, lo que tu mandes.

El trayecto fue en completo silencio, Fernando no había contado el dinero, solo lo tomo y lo puso en la guantera, al llegar a su casa ya no sentía el pudor de la tarde anterior, baje sin importarme que aún había gente por la calle, dejo el auto estacionado fuera de la casa, al entrar se apresuró a desnudarse, yo estaba por hacer lo mismo, pero no lo permitió.

-Así estas bien, solo quiero que mames mi verga y me saques la leche.

Chupe con verdadero deleite esa formidable verga, hasta sacarle la última gota de leche, por ultimo me permitió bañarme pero antes de hacerlo me dijo lo siguiente.

-Cuando termines de bañarte, te pones la misma ropa.

–¿Me llevaras a otro lugar?

-No, iremos a tu casa, pero quiero que Mario te vea convertida en una verdadera puta, de hoy en adelante solo vestirás de esa forma como una puta, ¿estás de acuerdo?

–Sí.

-¡Esa no es una respuesta!

–Si, de hoy en adelante solo vestiré como una puta, porque quiero que me sigas llevando a esos lugares, deseo ser tu puta todo el tiempo.

Al llegar al edificio, comprendí que no podía negarme a entrar así, sin importar que algún vecino me viera, tome mi ropa y mi bolso, estaba por bajar cuando Fernando me tomo del brazo.

-¡Espera Sonia! Eres una buena esposa, estoy satisfecho con tu comportamiento, ¡toma entrega a Mario el dinero que ganaste, el sabrá que hacer! ¿Tu estas satisfecha?

–Si, completamente satisfecha y te lo agradezco.

Baje del auto y camine por la calle, aun habían algunas personas caminando por el lugar, sin embargo nadie del edificio me vio como la puta que soy, al entrar al departamento, Mario me miro y sonrió satisfecho al tiempo que empezó a cuestionarme.

-¿Lo hiciste? ¿Fuiste a hacerla de puta?

–Si… ¡aquí tienes lo que gane en unas cuantas horas! ¿Estas contento?

¡Claro! Pero ahora cuéntame todos los detalles por favor.

Mario se despojó de sus ropas y mientras me cogía, yo le conté cada detalle delo acontecido, ahora justo cuando estoy terminando este relato, estoy esperando que Mario lo autorice para ir a ese paradero donde me convierto en una buena puta.

–P-D. Al día siguiente Mario me llevo al médico, donde me revisaron para cerciorarnos que no hubiera adquirido alguna enfermedad venérea y todo salió bien, espero seguir contando con la misma suerte y envío un afectuoso saludo a los camioneros que trabajan largas horas.

Los juegos sexuales de don Fernando:

Hacía mucho tiempo que no sentía esa extraña sensación de vacío en el estómago, las piernas me tiemblan y mis manos están sudorosas, como consecuencia de los nervios, apreté con fuerza el brazo de Mario quien se apresuró a cuestionarme.

-¿Sucede algo Sonia? ¡Te noto muy nerviosa! ¿Quieres que regresemos a casa?

–No, solo estoy un poco nerviosa, pero creo poder controlar la situación, sigamos adelante.

Mario miro el número de aquella casa, no hay duda dijo antes de tocar el timbre, yo respire profundamente para calmarme un poco, casi enseguida salió Fernando, quien me recorrió de arriba abajo sin el más mínimo pudor, yo me sentí un poco incomoda por su mirada cargada de morbo.

-¡Hola Mario, pasen les estaba esperando! ¡Hola Sonia yo soy Fernando!

–¡Hola, es un gusto conocerte!

La casa estaba hermosamente decorada, me parecía una casa demasiado grande para una sola persona, Fernando nos invitó a acomodarnos en la sala mientras él fue al bar y sirvió una ronda de copas, ellos iniciaron charlando de cosas comunes, claro Fernando seguía mirándome, como estudiándome o algo así, después de beber la tercera copa, por fin Fernando paso al asunto principal que nos tenía reunidos esa tarde ahí en su casa.

-¡Bueno, creo que este es el momento ideal de mirar lo que hay debajo de ese vestido! ¡Desnúdate Sonia, solo déjate puestas las zapatillas!

Como respuesta me puse de pie e inicie a despojarme del vestido, lentamente tratando de hacerlo con movimientos sensuales, en un par de minutos la prenda resbalo por mi cuerpo cayendo al piso, enseguida le siguió el sostén y por ultimo mis pantaletas.

Me quede inmóvil y en completo silencio, esperando algún comentario de Fernando, quien en ese momento encendió un cigarro sin dejar de mirarme, por su parte Mario parecía estar tan excitado como lo estaba yo, pude notar el bulto que creció bajo la tela de su pantalón, debido a la erección de su verga, Fernando se puso de pie y camino a mi rededor, haciendo una pausa a mis espaldas, quizá admirando mis carnosas nalgas, continuo el trayecto y cuando quedo frente de mí, soltó una bocanada de humo sobre mi desnudo cuerpo y por fin rompió el silencio.

-¡Me gusta mucho tu cuerpo Sonia! ¿Sabes que es lo que deseo de ti verdad?

–No, en realidad Mario solo me ha dicho que deseabas conocerme y tener una charla conmigo antes de tomar una decisión, espero que tú me digas lo que deseas.

-Muy bien, pero antes de continuar con la charla, quisiera que sirvas una ronda más de copas, ya sabes dónde está el bar.

Tome las copas vacías y dirigí mis pasos al pequeño bar al fondo de la sala, yo podía sentir las miradas de ambos seguir cada uno de mis movimientos, al regresar les entregue sus copas y yo me acomode en el sofá para beber la mía.

-La idea es que me acompañes este fin de semana a una reunión en casa de un amigo, tendrás que hacer algunas cosas para divertirnos, ¿estarías dispuesta a complacerme en todo cuanto te pida hacer?

–Sí.

-¿Estás completamente segura? ¡Podría pedirte hacer cosas que jamás hayas hecho antes y no me gustaría que te negaras!

–¡Sí, estoy segura de poder hacer lo que me pidas! Si gustas ahora mismo puedes pedirme hacer algo y comprobaras mi disponibilidad.

-Excelente respuesta, aguarden un momento iré por algo a la recamara.

Fernando se alejó y Mario aprovecho para decime lo siguiente.

-Tengo la verga dura y ya me duele por la erección tremenda que traigo solo de verte caminar desnuda.

–¡Yo estoy muy nerviosa, mi rajita está muy mojada y me siento demasiado excitada!

Terminamos la charla porque Fernando apareció por las escaleras, en sus manos traía un juguete sexual se trataba de un consolador de buen tamaño y un frasco de aceite de bebé.

-Veamos, ponte de pie Sonia, quiero ver que tan caliente estas, separa las piernas.

Después de separar las piernas Fernando llevo su mano a mi rajita, un par de sus dedos resbalo entrando y después los saco mojados con mis jugos vaginales.

-¡Vaya, creo que no hace falta el aceite! Estás muy mojada de la concha, creo que estas caliente y lista para ser cogida.

Ante la sorpresa de Mario y mía, Fernando empezó a despojarse de sus ropas, sin pudor alguno ni falsos prejuicios como más tarde lo diría el mismo. Cuando se despojó del bóxer, mire una hermosa verga colgando entre sus piernas, Mario no disimuló tampoco y le miro la herramienta a Fernando.

Fernando fue a donde inician las escaleras y pego el consolador en el piso, él se sentó en el segundo escalón y me extendió la mano, yo camine con las piernas temblorosas hasta llegar a su lado, me tomo de la cintura y me hizo girar para quedar de espaldas a él.

-Ahora, muéstrame lo que sabes hacer con una buena verga, ¡penétrate!

Me fui agachando lentamente hasta que mi rajita quedo justo en la punta del consolador, en ese momento Fernando agarro mis tetas con sus grandes manos y yo…me senté con fuerza, dejando entrar ese trozo de plástico, lo metí todo, empecé a subir y bajar, mientras Mario no perdía detalles estando de frente, el plástico del consolador quedo rápidamente cubierto por mis líquidos vaginales, yo no pude evitar que mis gemidos escaparan de mi garganta rompiendo el silencio de la habitación.

–Aaaaaaaaaa, diosssssssssssssss, aaaaaaaaaaaaa, ¡que rico se siente! Aaaaaaaaaaaaaaa.

Lo que escuche decir a Fernando enseguida fue la locura, mi excitación se disparó.

-¡Anda Mario, desnúdate y deja que Sonia mame tu verga! ¿No ves que esta tan caliente que desea tener todos sus huecos llenos?

Mario se apresuró a despojarse de sus ropas, y se aproximó quedando frente de mí, yo abrí la boca y deje que su verga entrara hasta el fondo, Mario estaba disfrutando al mismo tiempo que yo, hacía mucho que no lo hacíamos estando acompañados, o más bien era la segunda oportunidad que Mario tenia de hacerlo frente a otro hombre, lo sentí estremecer y enseguida su leche corrió por mi garganta inundándola, yo trague toda su leche, cuando se apartó, yo seguía metiendo y sacando el juguete sexual, aun quería tenerlo dentro de mí.

–Aaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiii, mmmmmmmmmmmm, aaaaaaaaaaaa. ¡Voy a tener un orgasmo! Aaaaaaaaaaa. Termine por sacarme la verga de plástico y de inmediato un torrente de líquidos vaginales salió disparado mojando el piso, caí de rodillas sin fuerza mientras Fernando reía de forma por demás morbosa.

-¡Jajajaja! Muy bien Mario, no cabe duda tenemos una buena puta, ahora quisiera quedarme a solas con ella, ya te avisare cuando puedes pasar por ella o mejor aún, yo la llevare de regreso.

Mario empezó a ponerse sus ropas mientras yo seguía acurrucada en el piso, después Fernando lo acompaño a la entrada y se marchó sin decirme absolutamente nada.

-¡Que sabroso coges Sonia! Ahora vas a hacer algo diferente, solo para mí.

Fernando volvió a subir las escaleras y enseguida regreso ahora con un cono anal, me lo dio al tiempo que decía.

-Mójale con tus jugos vaginales y mételo en tu culo, después, vuelves a sentarte en el consolador, quiero que tengas otro orgasmo, demuéstrame que disfrutas siendo una puta y esta misma noche cumpliré tu fantasía de serlo, ¡anda no pierdas el tiempo!

Tome el cono anal y lo metí en mi rajita, lo deje un par de minutos para que quedara bien lubricado, cuando lo extraje, mis líquidos vaginales escurrían por el cono, sin demora lo puse en mi ano y empuje con suavidad, mi esfínter se dilato amoldándose al cono, logre meterlo todo y me sentí llena, enseguida tome el consolador y lo puse en la entrada de mi raja, empuje y entro rápidamente. Inicie a moverme, esta vez el placer era doble, mi ano estaba ocupado y resultaba muy placentero sentir el cono dentro.

–Aaaaaaaaaaa, sssssiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyy, aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡me muero de placer! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Después de escuchar mis gemidos, Fernando se aproximó y me hizo meter su verga en mi boca, no logre meterla toda, de verdad era larga, los minutos pasaron y el momento supremo llego, sentí que todo mi cuerpo temblaba y no pude contener un nuevo torrente de líquidos vaginales, volví a sacar el consolador de mi raja y el torrente salió disparado, Fernando se apresuró a moverse para disfrutar de la escena.

-¡Eres una verdadera puta que sabe disfrutar de una buena verga! ¿Cómo te sientes?

–¡Un poco cansada! ¿Puedo sacarme el cono?

-Aun no, déjalo un poco más, trata de levantarte iremos a la sala ahí podrás descansar un poco mientras charlamos de algo importante.

Camine a la sala donde me senté, pero Fernando me dio una nueva orden la cual obedecí de inmediato.

-Sube los pies sobre el sofá y separa las piernas, quiero ver tu concha mientras charlamos.

Mi raja quedo expuesta ante su mirada, incluso podía verse la base del cono anal.

Fernando se sentó en el sillón individual y encendió un cigarro sin dejar de mirar mi rajita.

-¿Por qué te gusta que te llamen puta? ¡Cuéntame un poco!

–Es algo que sucedió hace un par de años, yo…estaba cogiendo con un hombre maduro y el, me dijo que jamás había cogido con una puta tan joven, desde ese momento siempre que alguien me llama así, me excito mucho.

-¡Curioso caso! Y dime… ¿lo has hecho ya? ¿Alguien te ha emputecido de verdad? ¿Por qué si sabes lo que es ser una verdadera puta verdad?

–No.

-¡Esa no es una respuesta clara!

–No… ¡nadie me ha emputecido de verdad!

-Pues tienes mucha suerte, porque yo lo hare antes de llevarte de regreso a casa, necesito dinero y tú lo traerás, lo ganaras con tu concha. ¿Estás de acuerdo?

–Si, iré a coger, a ser una buena puta para traerte dinero, ¡te lo prometo!

Fernando sonrió complacido ante mi actitud, mientras caminaba y se arrodillaba frente de mi rajita, llevo su mano y metió un par de sus dedos, empezó a meter y sacar, primero despacio y después aumento la velocidad, me estaba masturbando, no tarde mucho tiempo en volver a soltar un torrente más de mis líquidos vaginales.

Me acurruque en el sofá sin fuerzas, cerré los ojos y sentí que caía en un profundo abismo negro, todo me parecía un sueño, había tenido varios orgasmos y aun no me había metido su verga, lo cual ya deseaba. Tome el cono con mucha suavidad y lo extraje de mi ano. Fernando se puso de pie y tomo su teléfono, le escuche hacer una extraña llamada.

-¡Hola! ¿Cómo va lo de la reunión? ¿Será como acordamos o hay cambios? ¡Perfecto, aquí la tengo y ésta vez todos quedaran complacidos! Claro nos vemos a esa hora chao.

-Vamos Sonia apenas tenemos tempo de arreglarnos para una fiesta.

–¡Pero yo solo traje la ropa que me quite, Mario no me dijo que iríamos a alguna fiesta!

-¡Tranquila pequeña, yo me adelante y compre algo que usaras esta noche! Acompáñame amor.

Fernando me tomo de la mano y me llevo escaleras arriba, entramos a una recamara y me quede verdaderamente sorprendida, sobre la cama había una sola prenda, mire a Fernando con mirada interrogante.

-¿No te gusta?

–Si… ¡pero es solo una liga! No hay un vestido ni ropa interior.

-Así es Sonia, esa prenda es la única que necesitaras usar, anda ahí está el baño, entra báñate, después te pones la liga, mientras yo me pongo ropa limpia.

Después de bañarme fui de regreso a la recamara, Fernando ya estaba cambiado de ropa, me miro y se apresuró a ordenarme.

-Anda, hazte unas coletas a los lados y ponte la liga se hace tarde, ha y píntate los labios con rojo intenso.

Me apresure a hacer las coletas y a pintarme los labios, tome la liga y me la puse en el muslo izquierdo, por ultimo me puse mis zapatillas y espere que Fernando dijera algo.

-¡Perfecto, luces como una buena puta, anda vamos!

Me tomo de la mano y bajamos las escaleras, fuimos a la parte trasera de la casa, afortunadamente ya había obscurecido, sin embargo no dejaba de ser morboso salir desnuda a la calle, subí en la parte trasera del auto, porque así me lo ordeno, enseguida subió y puso en marcha el auto, abandonamos la casa, solo espero que el zaguán cerrara completamente, después nos perdimos en las calles de la ciudad.

-¿Estás nerviosa?

–Un poco.

-No pasa nada, solo relájate y disfruta de la velada que te espera.

Después de casi una hora llegamos a una colonia, muy alejada de la ciudad, no había gente en la calle, así que sabía que Fernando me pediría salir así como estaba y así sucedió.

-¡Puedes salir Sonia, nadie te vera!

Abandone el auto y me tome del brazo de Fernando, caminamos unos 100 metros hasta la casa al final de la calle, un hombre ya nos esperaba en la entrada.

-¡Pasen… los muchachos ya están reunidos, solo faltaban ustedes! ¡Que hermosa puta has traído esta vez!

En el interior de la casa habían por lo menos unos 12 hombres, todos de edad similar a Fernando, todos bebían copas y se quedaron mudos al verme entrar, después de las presentaciones, la variedad inicio, esa noche tendría que divertir a todos sus amigos, baile con la mayoría, algunos perdieron la timidez y me acariciaron las nalgas, otros solo bailaron.

Yo había bebido ya varias copas, sin contar las que bebí en casa de Fernando, me sentía un poco mareada y sentí ganas de orinar, por lo que pregunte a Fernando donde podía hacerlo, su respuesta me dejo muda por la sorpresa.

-¡Aquí mismo puedes hacerlo! Jorge trae la tina, Sonia desea orinar.

Jorge fue por un recipiente y lo puso sobre una mesa de madera, la cual no podía tener más de unos 20 centímetros de altura y unos 50 centímetros por lado, el mismo Jorge me ayudo a subir y sin oponerme me puse en cuclillas y orine ahí para beneplácito de todos, quienes aplaudieron llenos de júbilo mientras decían cosas morbosas. Jorge tomo el recipiente y lo llevo al baño, regreso con una toalla y me la dio para secar mi rajita.

-¡Creo que es la hora adecuada muchachos! ¿Están de acuerdo?

Todos respondieron al unísono afirmando la decisión de Fernando.

Mire como todos se despojaban de sus ropas y las arrojaban a un lado de ellos, había todo tipo de vergas, gordas, delgadas, largas y pequeñas, dos de ellos me tomaron de las piernas y la espalda y me levantaron con suma facilidad.

Me subieron a la mesa y ahí abrieron mis piernas dejándome completamente expuesta, alguien se aproximó y se tiró en el piso, para chupar mi rajita, mientras quienes me tenían agarrada de los tobillos me hicieron agarrar sus vergas una en cada mano. Otro más me dio a mamar su verga, todo me daba vueltas, estaba mareada, pero sabía que lo que estaba sucediendo era completamente real.

Los pocos momentos que mi boca quedaba libre, los aproveche para dejar salir mis gemidos, pero enseguida era silenciada por otra verga, todos fueron tomando su turno, todos me chuparon mi rajita, todos me dieron su verga en la boca y a todos se las acaricie con mis manos suaves.

–Aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡por favor! Cojanmeeeeeeeeee, aaaaaaaaaaaaa, no puedo masssssssssssss, aaaaaaaaaaaaaaa. Jamás había estado tan caliente como esa noche, por fin se apiadaron de mí y fue Fernando el primero en meterme su deliciosa verga, me levanto y me puso en cuatro patas, sin preámbulo alguno puso su verga en la entrada de mi raja y empujo con fuerza, sentí un delirante placer al ser penetrada con esa brusquedad.

–Sssiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaasiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡que delicia! Aaaaayyyyyyyyyyy, massssss. Aaaaaaaaaaaaaaaaa. Unos de sus amigos se puso frente de mí y me hizo chupar su verga, acallando mis gemidos, nuevamente se fueron turnando, todos me dejaban su leche, mi raja estaba escurriendo, pero deseaba más, no quería dejar a ninguno sin llenarme con su leche.

–Aaaaaaaaaaaaaaaa, asiiiiiiiiiiiiiiiiiii aaaaaaaaaaaaaaaaa, mmmmmmmmmmmmm, denme toda su leche, aaaaaaaaaaaaaaa. Repentinamente, Fernando me tomo de la cintura haciendo de lado a quien me estaba cogiendo, ahora me empino y me tomo por las piernas, sentí que me partía en dos cuando su verga entro en mi ano, no pude evitar un grito de dolor.

–Nooooooooooo… ¡esperaaaaaaaaaa! Por favorrrrrrrrrrrrrrr, aaaaaaaaaaa. Me muerooooooooo, aaaaaaaaaaaaaaaa. Fernando se quedó quieto sin moverse, pero sin sacar su verga de mi ano, me tenía bien ensartada y con sus manos no me dejaba mover, alguien se aproximó y me dio unos lengüetazos en el clítoris, poco a poco el dolor paso y llego el placer, Fernando empezó a bombear lentamente, mientras yo gemía sin parar.

–Aaaaaaaaa, yaaaaaaaaa, aaaaaaaaaaa, ¡por dios no puedo más! Aaaaaaaaaaaaa, yaaaaaaaaa. Aaaaaaaaaaaaa. Un nuevo orgasmo escapo de mi raja, mojando el rostro de quien chupaba mi clítoris, de inmediato se puso de pie y sucedió lo que ya veía venir, puso su verga en mi raja y la metió con fuerza, ahora me tenían ensartada por ambos lados, ellos me apretaban con fuerza haciendo más profunda la penetración.

–Noooooooooooo, yaaaaaaaaaaaaa, no puedo más. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Era la primer vez que yo suplicaba dejaran de cogerme, estaba adolorida, sobre todo del ano, pero ellos parecían no terminar, siguieron bombeando y por fin un buen rato después, los sentí ponerse tensos al mismo tiempo, y explotaron inundándome con su leche.

–Aaaaaaaaaaaaaaaaaa, dios… aaaaaaaaaaaaaaaa, ¡por favor! Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Por fin Fernando saco su verga de mi ano y sentí alivio, después lo hizo quien me cogía por la raja, caí sin fuerzas sobre del piso, mientras ellos reían y se apresuraban a servirse una ronda más de copas.

El tiempo había pasado rápidamente, casi amanecía cuando Fernando me tomo en sus brazos y abandonamos la casa de su amigo, me dejo en el asiento trasero del auto y me quede profundamente dormida, desperté al llegar a su casa, aún seguía sin fuerzas y adolorida, me llevo a una recamara donde me cobijo y me dijo lo siguiente.

-¡Descansa pequeña! Recuerda que iremos más tarde a donde tendrás que convertirte en una verdadera puta.

Me quede profundamente dormida, cuando desperté casi eran las dos de la tarde, fui a bañarme, el agua caliente me hizo sentirme más relajada, la leche de tantas vergas me dejo sin fuerza, aun tenia leche endurecida en mis piernas, fui de regreso a la recamara donde Fernando ya me esperaba con un vestido demasiado sugestivo.

-Aquí tienes Sonia, este será tu vestido de iniciación como puta, ¿te gusta?

Este 5 de Junio mi primo Sebastián cumplió 28 años y mi tía le había organizado una fiesta sorpresa junto con toda la familia y sus amigos más cercanos. Aunque yo soy menor que él por 4 años quería ser la excepción de las invitadas, quería verme como la más hermosa de todas, incluyendo a mi competencia: su novia.

Agradezco de ser una chica de piel clarita y delgada para poder lucirme cuantas veces quiera y más para la persona que más adoro. Sebastián.

¿porque él?, me a gustado desde hace tiempo pero nunca había tenido las agallas para decírselo. Era sábado 8 am y mi mamá ya empezaba a fastidiar.

– ¡¡Daniela ¡¡Despierta!! Gritaba desde la cocina.

Taparme con las almohadas no lograba sofocar su voz chillona. No tenía de otra, tenía que levantarme para ayudar a mi tía. Ayudé toda la mañana. Sebastian sale de trabajar a las 6 pm por que teníamos hasta esa hora para preparar todo tal y como estaba planeado.

Habían dado las 4 pm. Se me hacía tarde para arreglarme. Fui a mi casa a mi bañarme. Salí 20 minutos después, y revisé mi closet. Parecía que todo el montón de prendas parecían ser sólo una, no me decidía por cual poner. No se porque seremos tan complicadas. No quería verme elegante como si fuera a una gran fiesta, la verdad no. Quería vestir algo juvenil, fresco, algo que me hiciera ver sensual y rica. Sobretodo para él. Decidí por unos mallones cafes ajustados, una blusa blanca de manga larga muy pegada a mi cintura y unas botas cafe oscuro. Me peiné, me puse maquillaje, y listo. Habían dado las 5:30. Llegaron mis tías, tíos, primos y primas. Dieron las 5:50

– ¡valla, te luciste hoy, hermanita!, me decía Jorge, mi hermano.

– pues claro, es un día especial.

– me imagino, me decía seriamente.

No le hice caso, y fui a platicar con la familia.

Habían dado las 6. Su novia Paola emocionada. No cabe duda que era un dia muy especial para ella como el que yo intentaba tener tanto para mí como para él. Mi tía en el teléfono.

– ¡ya viene, preparence!, decía.

Se escuchó el auto estacionarse. Todos estaban emocionados, pero más yo.

La puerta se abría.

– ¡¡Felidades!! Todos gritaron, familia y amigos.

El rostro de Sebastián reflejaba alegría. Bajó su maleta y se acercó Paola a él dandole un abrazo.

Verlos juntos era algo que me generaba algo de celos pero tenía que aguantarlos.

Cuando la estaba abrazando miró al rededor para ver quien más estaba. Me vió. Su mirada me comió de pies a cabeza. Saludó a todos, pero en ese momento yo fui a la cocina. Crear tensión era una forma para hacer que se acercara a mí. Había pasado una hora. Solo veía como estaba sentado con su novia. Me hacía tonta para que no me viera. Notaba como miraba a mi lugar pero no quería verlo. No sabía si podía pasar algo entre él y yo, pero por si sucedía, estaba lista. No me preocupaba si tenía novia. Me preocupaba quedarme sólo pensando en él, sin haber logrado algo.

– tía puedo ir a tu cuarto a recostarme.

– ¿ya te aburriste, hija?

– no, es que me dule un poco la cabeza. Sólo será un rato.

– está bien, sube. Cuando sea el pastel te avisamos.

– gracias.

Subí a las recámaras. Pasé por la de mis tios, y me detuve en la de Sebastián.

Entré. Miré sus cosas, sus fotos, su certificado, revistas de musica y artistas. Vi un libro de “Teorías de la administración”. Vi que tenía un separador. Abrí esa parte y lo que era fue un sobre. Tenía curiosidad por saber que contenía. Cuando lo intente abrir, Sebastian llegó por detrás pegando su cuerpo a mí.

– ¿que haces aquí?, me preguntó cerca de mi oreja derecha.

Tragué saliva. Sentía que estaba frita. Me armé de valor y respondí:

– sólo visito tu cuarto, tiene tiempo que no vengo aquí.

– ¿y visitarlo significa tocar cosas personales?, me preguntaba serio y tranquilamente.

Pensé que se enojaría, más no fue así.

Sus manos acariciaban mis brazos, mis manos, mis dedos. Bajé la cabeza como si estuviera triste. Olió mi cabello.

– te vez muy bien hoy.

– no iba a venir fachosa.

– te vez mejor que Paola.

Decirme eso, me agradó mucho, había logrado mi primer objetivo.

– ah…gracias. Sonreí.

– ¿porqué no me hablaste hace rato?

– pues…estabas ocupado con tu…chica.

– ahora estoy contigo, me dijo.

Giré mi cuerpo para quedar frente a frente. Miré su rostro. No lo culpaba por gustarme, la verdad es guapo. Y quizás una que otra tipa quiera con él a pesar de tener a la mascotita de su novia, pero a mi no me impedirá confesar mis intenciones.

– ¿y Paola?

– está abajo.

– ah…por cierto, muchas felicidades, le dije y lo abracé.

Su cuerpo pegado al mío erizaba mi piel. Tenía un rico aroma. Nos depegamos y nos miramos. Miré sus labios, sus ojos, todo. Se acercó a mí y me dió un beso. Sus labios me hicieron olvidarme de que alguien nos descubriera.

Se apartó y dijo:

– creo que la cerveza ya me hizo efecto. Reí y me acerqué a su boca. Sus manos rodearon mi cintura y me sostuvieron fuertemente.

– eres hermosa y más ahorita, me alagó.

– ¿mejor que Paola?

– si, mejor que ella.

– espera, le dije apartandome y llendo a la puerta para cerrarla. Al hacerlo regresé corriendo hacia él y me aventé para que me atrapara. Al hacerlo abracé su cintura con mis piernas y su cuello con mis brazos.

– me gusta tu aroma, primo. Hueles rico.

– tu heles riquisimo, preciosa. Me gustaría desnudarte y oler todo tu cuerpo.

– si, a mi también me gustaría, contesté.

Me sentó en la mesa. Lo solté. Me subí la blusa deseperadamente mostrando mi brasier.

– estás tan buena.

Se acercó pegando su cuerpo a mi pecho. Vestia muy bien. Tiene un trasero que enamora y una forma de vestir muy autentica.

Abrí bien mis piernas para que se acercara bien a mí. Cuando lo hizo, presiono su miembro en mi entrepierna.

– la tienes dura, dije.

– como no la voy así, si te tengo casi desnuda y bien abierta.

– quiero que me la metas.

– si, y eso voy a hacer, mi vida. Ya que no lo hice en años anteriores, está es mi oportunidad.

Cubrió mi culo con su grandes menos y me acercó más a él de modo que mi vagina tocara bien su verga dura. Me excitaba muy rico lo que hacíamos.

– ¿te gusta tener así de abierta?

– si mi amor, me calienta mucho que estés bien abiertota.

Resbalé mi mano derecha sobre mi pelvis hasta mi vagina. Aunque tenía mi mallón, mi sexo humedecia esa parte de mi cuerpo. Me acaricié suavemente mi vagina.

– estoy mojada

– que sabroso.

Presioné mi mano de modo que me entrara con todo y prenda en mi vagina. Tomó mi mano y se la llevo al rostro. La olió.

– que rico te huele, primita.

Mordí mis labios. Resbalé mi mano sobre sus labios. Bajé por su pecho, su abdomen hasta llegar a cinturón. Bajé lentamente sobre su cierre y presionando para tocar muy bien su verga. Dios, estaba duro. La tenía gruesa.

– está dura, dije.

La acaricié sobre su pantalón.

– tengo unas ganas de metertela bien dentro, Daniela.

– que rico, yo tambien quiero. Quiero que me cogas bien rico. Que me la metas toda.

Su mirada vagaba por todo mi cuerpo. Por mis pechos, mi abdomen, su entrepierna.

– apoyate de la mesa. Levantate con las manos, quiero quitarte el mallón.

Lo obedecí tan rápido como pude. Me levanté. Tomó el resorte de mi pantalón por la parte de atrás y me los jaló resbalandolos sobre mi culo y mis muslos.

– que rica te vez así, me dijo excitado.

Mis pies colgaban, bajé mi culo apoyandolo nuevamente sobre la mesa. Me quitó las botas y el mallon lentamente. Me liberó de esa prenda que no lo dejaba verme como el deseaba. Sus manos vagaban por mis pies, mis tobillos, mis piernas, mis muslos hasta llegar a mi zona más íntima. Juntó tres dedos de su mano derecha y los resbaló desde mi muslo izquierdo hasta mi sexo bien mojado y caliente.

– ¿te gusta?, preguntó.

– …ajá…

Bajó sus dedos lentamente hasta la entrada de mi culo. Aunque tenía puesto mi calzoncito blanco, sentía como si no tuviera nada protegiendome.

Precionó levemente mi ano sobre mi calzón. Sentí como mi prenda se introducía en mi hoyo.

– que rico es esto, decía él.

Se inclinó hacia mí dandome un suave beso en los labios. En ese momento dobló mi prendita y me penetró lentamente la punta de su dedo en mi ano. Di un hundido jadeo. La sensación de hacerme eso fue unica. No lo había sentido eso desde que lo hice en el baño con mis propias manos. Que fue hace un año. Besó mi cuello. Miré el techo.

– sacamelo, le pedí.

– ¿estás segura?

– ajá…

Giraba su dedo dentro de mí culo. Me acariciaba por dentro. Me lo retiró lentamente. Al sacarlo lo resbaló sobre su lengua.

– …no hagas eso…sucio.

– ¿porque no?. Si sabes muy bien.

Se pegó a mí, presionando su dura verga sobre mi vagina.

– quiero vertela, le decia yo.

– desabrochame, entonces.

Desabroché su cinturón, su botón, bajé su cierre. Al asomarse su boxer, se lo bajé un poco y metí mi mano.

– la tienes dura y caliente.

Se bajó el pantalón y el boxer dejando salir su tremenda vergota. Dios, la tenía muy parada. Sus venas se le marcaban en todo su tronco.

– Díos mío, dije hechando mi cabello hacia atrás.

Tomó su miembro y lo frotó sobre mi vagina. Se sentía muy rico. Necesitaba que me la metiera. Apoyé mis manos sobre sus hombros y solo observe cono me acariciaba la vagina con su rico y largo miembro. Se quitó los zapatos, el pantalón y su boxer. Se agachó y me jaló a la orilla de la mesa. Olió mi vagina. Pegó su nariz sobre mi calzón húmedo.

– así mi vida. ¿te gusta?

– me fascina, preciosa. Hueles riquísimo.

Su nariz la sentía muy dentro de mi rajita. Acaricié su cabeza. Abrí bien mis piernas. Sin pensarlo de más, tomó mi prenda y la rompió como pudo. Rasgandola lentamente. Al desnudar por completo mi sexo, respiró en él y me dio una profunda lamida en mi clítoris haciendo estremecer mi cuerpo de placer.

– Aaahhh!, apreté los dedos de mis pies y solté un leve jadeo.

– Me encantas primita, sabes muy rica.

– tú tambien me encantas.

Tener su lengua en mi vagina me calentaba mucho. Me la resbalaba por todas partes. Acariciaba mis jugosos pliegues, los succionaba suavemente haciendo endurecer mi clítoris cada bez más.

– chupamela, mi vida. Lo haces muy rico.

Bajó su lengua llegando a mi ano, lo lamío.

– Dios, sigue, le pedía modiendo mi labio inferior.

Se levantó rebalando su lengua por toda mi vagina.

Ver su larga verga me generaba unas ganas de que me penetrara con ganas. Que me llenara mi sexo, mi culo, mi boca. Agarró su miembro y lo untó sobre mis húmedos pliegues. Tragué saliva cuando lo hizo.

– se seinto caliente y suave, dije.

– yo siento mojado.

Acerqué mi mano tomando su largo miembro.

– nunca pensé hacer esto, dije.

– yo tampoco, pero me gusta que este pasando.

Empecé a jalarsela lentamente. Resbalaba mi mano sobre su ricota verga. Mis yemas y mi palma resbalaban de arriba a abajo. Subí mi mano en a boca, formé un poco de saliva y la dejé caer sobre la palma de mi mano regresandola a su verga lubricandola con ella.

– Aaahhh!! Me encanta como me masturbas, Daniela.

– lo sé, la tienes muy dura. Me encantaría chupartela.

– si mi amor, que rico cogerte por la boca y metertela bien adentro, me dijo metiendo dos dedos en mi vagina.

– Aaahhh!! ¿que pensaría Palola de lo que dijiste y de lo que me estás haciendo?, le pregunté excitada.

– no se, no me interesa, pero…seguro me terminaría, y a ti te querrá dar una madrisa.

– es una pendeja. Pobre idiota, me gustaría que nos viera cogiendo.

– metetela, quiero cogerte ya, me decía ansioso.

– ¿eso quieres?

– si, eso quiero. Estás bien rica.

Sin decirme algo más. Se pegó más a mí consiguiendo penetrarme lentamente.

Su verga resbalaba entre mis pliegues metiendose poco a poco en mi vagina. Estar bien mojadita facilitó metermela bien rico.

– Aaahhh!!! Dios!!! Está adentro!!, Gemí y dije excitadamente.

– sii!!! Se siente bien sabroso penetrarte.

– sacamela y metemela otra vez, le pedí.

Tener sólo la mitad de su miembro me generaba mucho placer. Retiró su verga lentamente sin sacar su punta y me la volvió a meter bien hasta el fondo.

– Aaahhh!!! Solté un leve jadeo y lo abracé pegando mi cara a su pecho.

– ¿te gusta como te entra, mi vida?

– si, me encanta, hazlo de nuevo.

Se aparto y volvió a penetrarme con fuerza.

– Rayos!! Que rico!!!, dije.

Mis manos acariciaban su espalda.

– la tienes muy gruesa y dura, primo.

– ¿te gusta como te cogo?

– ajá…Aaahhh!! Muy rico!!

– me encanta como jadeas.

Al decirme eso, me hundió su verga dos veces seguidas.

– Aaahhh sigue!! Cogeme!!

Bajé mi mano derecha a mi clítoris y me comencé a frotar.

– me excitas mucho, primita, dijo.

Cubrió mi culo con sus largas manos y se inclinó hacia mi recostandome sobre la mesa y me penetro toda su larga verga.

– Aaahhh!! Sii!!! Que rico!!! Metela!!! Cogeme!!!, le dije abrazandolo.

Mordí suavemente su cuello al hundirme su miembro.

– Dios, no pensé que esto pasara.

– ni yo…Aaahhh!! ¿te gusto?, le pregunté.

– me encantas y me excitas mucho. Tienes un cuerpo exquisito.

– espero que nadie llegue.

– tranquila, ven, agárrate fuerte.

Lo abrece fuertemente sin sacarme su verga. Giró su cuerpo y caminó hacia el sillón de su computadora. Se sentó.

– date la vuelta, me dijo.

Me levanté dejando salir su verga de mi interior. Retirarla me generó una sensación muy placentera. Me di la vuelta y le di la espalda, dejando mi culo a la altura de su rostro.

– espera, no te sientes, me ordenó acariciando al mismo tiempo mis muslos con la yema de sus dedos. Sus manos erizaban mi piel blanca y me excitaba cada vez más. Noté como mis pliegues se abrían. Subió a mi vagina tocando mis húmedos pliegues. Los jaló suavemente con sus dedos. Mordí mis labios. Me peiné para distraerme un poco. Me tomó de la cintura y me jaló haci él estando parada. Modio mis nalgas, las chupo. Abrio mi culo y me lamío el ano resbalando su lengua sobre él.

– que rica sabes, mi amor, me dijo precionando la punta de su lengua en mi sucio culo.

– Dios!! Que rico me lames, dije.

– ven, sientate, me dijo sentandome sobre él.

Agarró su verga y la resbaló por toda mi vagina. La untó en mis pliegues y la introdució de un golpe. La sensación de tenerla bien metida era fantastica. El placer y las ganas de ser cogida me incitó a sentarme para que me llenara.

– metemela toda, papito. Andale, cogete a tu primita, aprovecha.

– que rico es coger, y más a tí. ¿Sabías que me masturbe una vez pensando en ti?

– ajá, ¿y que pensaste?

– en como te cogía por el culo y por la boca. Imaginaba como me venía en tu rica cara.

– Aaahhh, jadee ligeramente. No se si sería capas de hacer eso, agregué.

– ven recuestate sobre mí.

Lo obedecí. Cubrió mi estómago con su largas manos acariciando mi ombligo. Las subió por mis costillas.

– que buena estás, Daniela. Que suerte tengo de tenerte.

– tocame toda, primito.

Metió sus manos a mi brasier y cubrió mis ricos pechos.

– me encantaría mamarte tus ricas puntas. Las tienes bien duras.

– aprietamelas, mi amor, le dije.

Y eso hizo. Con su pulgar e índice me presionó mis puntas.

– Aaahhh!!! Cogeme más rápido. Metemela toda.

Separé mis piernas dejandolas colgando. Empezó a cogerme muy rico penetrandome muy fuerte, de modo que sus testiculos chocaran con mis pliegues y mis nalgas.

– Aaahhh!!! La tengo bien adentro.

– ven, volteate, me ordenó.

Lo hice. Me paré y me di la vuelta quedando frente a él. Tomé su verga bien húmeda de mis flujos y me senté introduciendomela.

– Aaahhh que rico, ven, dijo muy excitado tomandome de la cintura y bajandome lentamente.

Su rostro reflejaba mucho placer haciendo morirme de excitación al penetrarme por competo su largo trozo de carne.

– Aaahhh que rico me la metes, dije.

Separó sus piernas sintiendo como su ricota verga se alargaba más dentro de mí.

– Rayos!!! Aaahhh!! Se alargó más!! Sii!!

Di un brinco suave, dejandola entrar más.

– eso, preciosa, sigue, deja que te coga bien rico!!

Agarró mi culo y me lo apretó con sus largas manos. Salté en su verga.

– Aaahhh!!! Que rico te entra mi vida!!

– sii!!! Cogeme!!!, lo incitaba al mismo tiempo en que saltaba en él.

Saltaba y bajaba lentamente resbalando su verga entre mis pliegues bien mojaditos.

– me encanta como te la metes, prima. Ven, dijo inclinando hacia mí.

Me abrazó rodeando sus brazos por mi espalda y hundiendo muy despacio su miembro dentro de mí.

– Aaahhh!!! Siii!!! Que rico!!!, gemí.

Lo abracé descanzando mi mentón en su hombro. Lo acariciaba de la nuca. Sus manos vagaban por toda mi espalda. Bajaron a mi culo y lo empezó a acariciar. De pronto me dió un rico azote.

– Aaauuuu!!

– callate tonta, que te escucharan.

– entonces no me pegues, contesté.

– tu no me dices que hacer, contestó con un tono agresivo hundiéndome al mismo tiempo su verga dos veces seguidas.

– Aaahhh!! Dios!!

– saltame, cogete tu misma!! Andale!!

Lo hice. Tenía tantas ganas de coger que lo hice. Empecé a brincar más rápido.

– Dios!!! Que bien se siente!!! Siii!!! Que rico!!! Aaahhh!!!

Justo en ese momento acaricio mi culo y me metió sus dedos por el ano.

– Aaahhh!!! Siii!!! Que rico lo haces!!!

– ¿te gusta?, ¿quieres que te los meta bien?

– si, hazlo!! Metemelos bien en el culo!!

Tener sus dedos en mi trasero era algo muy placentero. No me creí capaz de dejarme hacer eso. Ser penetrada por mi mi culo era algo muy pervertido pero a la vez muy excitante.

– me encanta hacerte todo esto, hermosa. Estás bien buena.

– a mi me también me gusta que lo haces. Se paró y me retiró su verga diciéndome:

– sube tus rodillas al sillón, y para bien el culo. Subí al sillón y levante mi traserito de modo que me viera todo mi culo bien abierto para él. Me acarició las nalgas y resbalo su pulgar sobre la linea que separa mis dos glúteos. Bajó lentamente y al llegar a mi ano, presionó fuertemente su pulgar en mi hoyo metiendo su uña en mí culito.

– Aaahhh!! Siento que se me abre más!!

– que rico, mi amor, eso quiero para meterte toda mi lengua.

– ¿te excita eso?, pregunté.

– me excita mucho.

En ese momento, retiró su pulgar y lo chupó, disfrutando del sabor de mi culo.

– Dios, sabes bien sabrosa.

Me dió nuevamente un fuerte azote.

– aaauuuu!!! Nooo!!

– callate, estupida, si no te vuelvo a dar otro, me dijo enojado tapandome la boca con su mano izquierda.

Acarició mi ano húmedo con sus dedos y me penetró dos de ellos. Su indice y su dedo de en medio estaban entrando lentamente en mi culo.

– ¿te gusta?, preguntó.

No respondí. Su mano no me dejaba hablar. Solo sentí un ardiente placer. Sus dedos me agrandaban el hoyo de mi culito. Me sacudia sus dedos para que entraran bien hasta el fondo. Dios, podía sentirlos bien adentro.

– espero que no me los manches de mierda, maldita. Si no, te los meto a la boca, por puerca.

Cerraba mis ojos para sofocar un poco las lagrimas que necesitaba soltar. Giraba ambos dedos de izquiera a derecha, rosando mis paredes anales.

Empezó a sacarmelos muy despacito, sintiendo un alivio. Al sacarmelos por completo mire hacia atrás de reojo y vi cono se los metió a la boca.

Tragué un poco de saliva, sin creer en lo que había hecho. No sabía que hacer y mucho menos que decir. Sentía el ano muy abierto. Se agachó y me lamió el rabo. Que rico, sentir su lengua en mi culo bien abiertote me excitó mucho. Tal vez al inició sufrí mucho pero al final me lo compensó. Sentía su lengua meterse en mí muy sabroso.

– si, así! Chupame! Comete mi culo!

– si, mi vida! Estas bien sabrosa!

Escupió mi culo y lo lamió.

– Aaahhh!! No pares!

– quiero venirme, mi amor.

– Déjame chupartela. Metemela en la boca!

Se apartó de mi culo y me bajó del sillon. Se sentó. Al hacerlo me arrodillé rapidamente y tomé su verga y me la llevé a la boca.

– eso, mi amor. Chupamela.

Al tenerla dentro, empecé a lenguetear su punta.

– Aaahhh!!! Sigue!!

Succioné su verga como si quisiera exprimir su rico semen. Me la saqué y s ela escupí, bañandola de mi rica saliva. Verla bien lubricada me incitó a metermela otra vez. Me la llevé hasta la garganta. Sus testiculos tocaban mis labios.

– Aaahhh!! Dios, primita!! Me gusta como me la mamas!!

Puso su mano sobre mi cabeza evitando que me la sacara.

Mi saliva empezó a brotar de mi boca. Se formó un pequeño charco en mi boca. Me la saqué. Tomé su verga y empece a masturbarlo desesperadamente.

– ¿quieres que me trague tu semen?, le pregunté.

– si!! Si, quiero!!

– esta bien, mi vida, yo tambien quiero. Y devemos apurarnos porque ya tardamos.

– si, jalamela más rapido!

Se la jalé con rapidez. Quería que se viniera con ganas. Tragarme su espeso semen era algo nuevo para mi, pero siendo de él lo gozaría mucho.

– sii!!! Eso!!! Creo que ya!!! Aaahhh!!! Ya casi!! Ya casi!!! Vamos, ven acercate!!, me dijo agarrando mi cabeza y acercando mis labios a su verga.

– si, bebé. Vamos!!! Vente ya!!

– siii!!! Jalamela!!! No te detengas!!!

– sii!!! Ya!!! Eso!!! Metetela a la boca!!! Estoy listo!!! Ven!!!

Me metí su verga y se la jalé con ganas.

– Aaahhh!!! Dios!!!! Sii!!! Que rico!!! Aaahhh!!

Woow! Su semen invadía mi boquita. Soltaba mucho semen. Estaba espeso y calientito. Decidí tragarme cada gota que expulsaba. Que sabroso.

– que rico, primito!!! Me encanta tu semen!! Sabe riquisimo!!

Lami y succioné su punta. Estaba agotado. Su rostro reflejaba lo satisfecho que había quedado.

– devemos volver, dije poniendome mi pantalón ya que mi calzon lo había roto.

– vamos, sal, ahora voy, dijo

– me encantó todo esto, primo. Muchas gracias. Le di un beso en sus labios, me puse mi blusa y salí cuidadosamente.

Al bajar, actue como si hubiera estado dormida, como había dicho.

– hija, ¿donde estabas?, me preguntó mamá.

– estaba arriba, dormida.

– oye, ¿estás sudando?, estás caliente.

Solo reí. Había tenido toda la razón.

Bajó Sebastián. Volteé a verlo. Ambos nos miramos. Despues de eso, los dos actuamos como si nada hubiera pasado.

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