Sexo en el metro de la CDMX


  • 26 noviembre, 2016
  • Staff Evas

Me presento, me llamo Itzel, tengo 19 años y estudio la universidad.
Lo que me pasó fue hace unos días:

Yo viajaba en la linea verde del metro de la Ciudad de México, ya que la uso diariamente para ir a la escuela. Ese día llevaba un short con medias debajo y una blusa sin mangas.
Se me había hecho tarde y por ello el metro iba atascado de gente, así que tuve que dejar pasar unos tres antes de poder subirme con cierto esfuerzo.

Nunca me voy en el de mujeres ya que pienso que son los vagones más llenos, así que tomo los vagones finales.
Al subir no me quedé con la vista hacia la puerta, sino de lado. Frente a mí había un señor que se sostenía del tubo del asiento para mujeres embarazadas o personas de edad avanzada, por lo que no tenía de donde sostenerme, aunque no era necesario, ni siquiera podía moverme.

Detrás de mí se encontraba el hombre que había subido después de mí, un hombre de unos 38 años, moreno y de complexión media.
El metro demoró bastante en avanzar, había cerrado las puertas, pero se quedó inmóvil unos 5 minutos en esa estación.
El calor era insoportable, y el tipo detrás de mí estaba completamente pegado a mi espalda. Empecé a sentir como algo palpitaba, y creí que eran imaginaciones mías.
No paso mucho antes de que empezara a sentir los roces de una mano en mi trasero; apenas eran unos toques, así que realmente no estaba segura si era intencional, sin embargo el hombre comenzó a pasarme toda su mano.
Me sorprendí un poco, no era la primera vez que me pasaba, pero las demás veces no tardaba en cambiarme de lugar ya que seguía entrando o saliendo gente; sin embargo, esta vez estaba contra la puerta y completamente inmovilizada.

Cuando el metro por fin avanzo el tipo detrás de mí ya había tomado más confianza y subía y bajaba su mano, recorriendo todo mi trasero. Para esto yo ya estaba súper mojada, pero no quería que el tipo lo notará. Al llegar a la siguiente estación, me dejó pero me tomó de la cintura para que no me moviera con el entrar y salir de la gente; al cerrarse las puertas me recorrió y me apretó el trasero con su mano, luego intentó pasarla hacia adelante por entre mis piernas, yo no opuse fuerza y las separé más, por lo que empezó a acariciarme mi concha.
Estábamos igual o más apretados que antes, y las estaciones siguientes el hombre no dejo de pasarme toda su mano.

Al pasar aproximadamente 4 estaciones el metro llego al túnel y se detuvo y la luz de los vagones se fue; la gente se quejó, y yo me asusté un poco ya que nunca habían pasado tanto tiempo hasta que dejaran de tocarme en el metro.
Cuando se fue la luz, el hombre no demoró nada y metió su mano bajo mi short y empezó a apretarme el trasero. Me dio un poco de miedo que alguien pudiera ver, pero igual no podía detenerlo. Luego de unos momentos así, sacó su mano y la paso al frente, desabrochó mi short y tuve que agarrarlo ya que no quería que se cayera.

Pasó su otra mano al frente, rodeando mi cintura, las metió bajo mi short y rompió mis medias. Yo estaba incluso más mojada que antes, pero ya no trataba de ocultarlo. Luego de romper mis medias su mano empezó a acariciarme y no tardo en meter uno de sus dedos:

“Estas bien mojada, puta”, me dijo en el oido, cosa que me gustó.
Su dedo entraba y salía cada vez más rápido y yo ya no podía contener mis gemidos así que tapé mi boca con ambas manos, lo que hizo que mi short cayera al suelo.

Estaba chorreando, así que no le costó introducir tres dedos en mi vagina. Yo separaba más las piernas para que los metiera más adentro, ya no me importaba tanto si me veían o no, solo me preocupaba que se encendieran las luces.

Después de unos momentos así, el tipo sacó su mano, yo creí que sería todo pero solo las saco para romper más mis medias. Tomó mi mano y la puso sobre su pans; sentí su miembro completamente duro y eso me excitó aún más.

Él se bajó el pans y se pego aún más a mí, sentía su verga cerca de mi coño y como se masturbaba, mientras tanto, metió su otra mano debajo de mi blusa y comenzó a presionarme los pechos.

Yo estaba completamente perdida y acercaba más mi trasero a su verga, esto parece que lo excitó más; me tomó de la cadera con ambas manos, puso su miembro entre mis piernas y comenzó a moverse. Yo sentía su cómo su verga frotaba mi coño y eso me ponía a mil.

No estoy segura cómo paso, pero por un movimiento brusco que hice mientras el frotaba su miembro entre mis piernas, la punta de su verga terminó dentro de mi coño de un jalón. Tuve que contener un gemido. Le pedí que la sacara o gritaría, pero no quiso; “Te voy a coger bien rico, mi amor”, y tenía intenciones de metermela toda, yo quería que me penetrará ahí mismo, pero tenía miedo de quedar embarazada, así que le advertí que gritaría si no la sacaba, lo que pareció funcionar.

Sacó su verga y la restregó en la entrada de mi coño, eso solo me daban más ganas de que me cogiera ahí mismo, pero me contuve por suerte. Continuo masturbandose en la entrada de mi coño, y justo antes de terminar la puso sobre mis nalgas y volvió a acercarse a mi oreja, “Pinche perra en celo, te voy a embarrar de leche”. Sentí sus chorros calientes sobre mí e igualmente tuve un orgasmo.

Cuando terminó, se subió el pantalón, yo recogí rápidamente mi short, lo subí y abotoné, a pesar de que estaba llena de semen. Un tiempo después el metro avanzó, y en la siguiente estación el hombre bajó; yo tomé uno de vuelta a mi casa, para mi suerte, no había nadie.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *